VANISHING POINT (1971. Richard C. Sarafian) Punto límite, cero

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Nunca he sido un ferviente admirador de esas road movies que formaron una considerable corriente dentro del cine norteamericano de finales de los sesenta e inicios de los setenta. Títulos en los que al parecer la combinación y presencias de elementos contraculturales conllevaba de forma obligatoria una narrativa caracterizada por el zoom, el teleobjetivo y toda una retahíla de efectismos visuales que hoy quedan como fruto de una de las más infaustas modas que acogió el cine norteamericano cuando engranaje clásico se había desmoronado casi por completo.

 

De aquel conjunto de películas, quizá sea VANISHING POINT (Punto límite, cero, 1971. Richard C. Sarafian) una de las más sólidas o que mejor han resistido la prueba del tiempo. Ello no quiere decir, bajo mi punto de vista, que nos encontremos ante un resultado de especial relieve. Es por ello y pese a la consideración generalizada que se tiene de la misma como una auténtica cult movie, pienso que el film de Sarafian no alcanza más que un resultado discreto; eficaz en algunos momentos, ciertamente lamentable en otros, pero que en su conjunto se ofrece como una auténtica “pompa de jabón” –astutamente urdida por Guillermo Cabrera Infante en un guión que en realidad plantea un conjunto de estereotipos de este tipo de films-, que rodea la carrera efectuada por Kowalski (Barry Newman) -un ex agente de policía condenado y piloto accidentado- , de Denver a San Francisco en quince horas, al objeto de ganar una apuesta.

 

Evidentemente, la propuesta argumental no es más que el detonante para un viaje iniciático en el que nuestro protagonista se encontrará con una serie de personajes, situaciones y símbolos, característicos de esa ya mencionada contracultura y al mismo tiempo en la oposición de esta a los poderes habituales en una Norteamérica aún definida por el trauma de la Guerra del Vietnam.

 

La película se iniciará con la plasmación de la situación límite para, de forma repentina, realizar un flash-back que rememoren las horas previas de esta carrera desenfrenada, los progresivos desencuentros con los agentes de policía de los estados con que discurren, y la indirecta ayuda que le proporcionará un disck-jockey ciego de una emisora de radio –Super Soul (Cleavon Little)-, que bajo las ondas no dejará de alentar a los oyentes, poniendo a Kowalski como auténtico ejemplo de libertad o rebelión contra el orden establecido. Mientras tanto, este conocerá a curiosos personajes y rememorará momentos de su pasado que configuran su actual y escéptica concepción de la vida. En estas circunstancias –que irán entremezcladas por diversas carreras y estrategias de cara a evitar la persecución de los policías-, se desarrollarán secuencias de desigual calado, en líneas generales muy deudoras de la época de realización del film.

 

Entre estas destaca el encuentro con un viejo cazador de serpientes (Dean Jagger) o un joven motorista que ayuda a nuestro protagonista. Pero al mismo tiempo VANIHING POINT no deja de albergar momentos y escenas realmente ridículos, como uno de indudable aire “lelouchiano” en la que el protagonista recuerda un lejano romance con una joven a la orilla de la playa, con una melodía muy “datada” y una realización al ralenti, o incluso el breve episodio con los viajantes gays, que hoy día provoca vergüenza ajena.

 

En cualquier caso, el film de Sarafian -que posteriormente se hundió en una trayectoria cinematográfica sin relieve-, destaca en un montaje muy interesante, una planificación que se sirve al mismo pero que al menos revela un interés en no incurrir en la reiteración y buscar un dinamismo en la resolución de las secuencias y, por supuesto, un intento en no recaer en demasiados efectismos narrativos, que quizá es el rasgo que permite que esta película, pese a su reiteración, sea bastante más perdurable que otros productos “contraculturales” de la época –estoy pensando en el fracaso obtenido por Michelangelo Antonioni con ZABRISKIE POINT (1970)- y destaque, eso sí, por una magnífica y luminosa fotografía de John H. Alonzo, que se erige como el rasgo más perdurable de la película –la intensidad de los azules del cielo o la fisicidad con que se muestran los escasos momentos del mar llegando hasta la orilla son, bajo mi punto de vista, los instantes más memorables de la película-.

 

Ya he señalado que road movies de estas características tuvieron su marco de influencia en el cine norteamericano. Pero quizá la más relevante la ofreciera Steven Spielberg, que retomó una idea de similares características –aunque tamizada por la fuerte referencia al mundo literario de Richard Matheson- en ese quizá un tanto mitificado telefilm titulado DUEL (El diablo sobre ruedas, 1971), y que quizá logró su expresión más adecuada y brillante en una de las películas menos apreciadas de su filmografía, y que personalmente es la que prefiero del primer periodo de su obra. Me estoy refiriendo a la estupenda THE SUGARLAND EXPRESS (Loca evasión, 1974).

Calificación: 2

14/07/2006 02:06

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Autor: rantes

zabriskie point un fracaso? o estas ciego o seco por dentro, y mas en estos años que estamos viviendo.
es una pelicula que puede no llegarte, pero no se puede ignorar que sencillamente esta tocada por el fuego sagrado. Una belleza digna del top 10 de cualquiera.

Fecha: 08/10/2006 20:25.


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Autor: Manuel Mateu

Vi esta película cuando tenia 18 años. Ahora tengo 55 yla recuerdo como eso, un viaje iniciático, que aglutina el objetivo del conductor alrededor del discjokey que lo sigue, la simpatia que despierta su rebeldia contra la norma, y un final que le da la sorpresa, el broche, y probablemente ha sido la causa de su mitificación de su prolongada persistencia en nuestra memoria.
Solo busco volver a verla y no hay manera. Descatalogada!!

Fecha: 17/10/2006 17:05.


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Autor: Rami

Si bien estoy de acuerdo co que Vanishing Point és profundamente deudora de la época de su filmación -incluidos los trances rozando el ridículo- discrepo del comentario original en cuanto a su potencial valor dentro de la historia del cine. És una película original y fresca donde las haya, y por ende un icono generacional donde los haya.

Fecha: 24/05/2007 18:01.



Autor: willy

hay tanto más que una simple apuesta!!!... son esas cosas que no tienen nombre ni forma lo que lo llevan a seguir adelante... ése es el motor de la película. y el rol de super soul es fundamental... no en vano es dj y pasa esa música revoltosa por la radio!!! que película!!! que final simbólico...

Fecha: 13/11/2007 14:29.



Autor: Newrider

Es mi película favorita; me importa muy poco los "fallos" que los ortodoxos siempre quieren ver; la primera escena de la película con el barrido de cámara hacia la izquierda es impagable o al final de todo retratando a la gente que está por allí alrededor del coche...

Fecha: 27/02/2008 21:34.


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Autor: Lorenno

Kowalski es un gran héroe americano, y no por azar un suicida. ¡Ese desierto! Creo que Sarafian le da demasiada importancia al Carro -su templo-por fuera. Kowalski pudo ser más complejo. Aún así, qué personajes, qué música. Por algo Tarantino la versiona. Por algo.

Fecha: 02/03/2008 22:32.


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