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CINEMA DE PERRA GORDA

HE WHO GETS SLAPPED (1924, Victor Sjöstrom) El que recibe el bofetón

HE WHO GETS SLAPPED (1924, Victor Sjöstrom) El que recibe el bofetón

Una vez más la aparente simplicidad del cine mudo, nos permite una lección moral sobre la relación causa y efecto de aquellos que realizamos en nuestras vidas, y también y de soslayo una visión dolorosamente satírica de la crueldad de la masa. Con respecto a la soledad del individuo, y también ante el dolor por no poder ver correspondido el sentimiento que imprimes a la persona que amas. No fueron pocos los retos que acometió Victor Sjöstrom - Seastrom en Hollywood-, a la hora de realizar HE WHO GETS SLAPPED (El que recibe el bofetón, 1924) su segunda incursión en el cine norteamericano. Para ello se logró el soporte de una conocida obra teatral, y también la presencia de Lon Chaney como personaje más destacado. Y es a partir de ambas características cuando hay que resaltar en primer lugar ese leiv motiv que perdurará en bastantes momentos de la película, en el que un clown se ríe de todo, haciendo girar una esfera que en algunos momentos se transforma en la bola del mundo.

Paul Beaumont (Chaney) es un esforzado e idealista científico que se encuentra protegido por el barón Regnard (Marc McDermott). Este último solo tiene interés en la esposa de Beaumont, con la connivencia de esta. La primera vez que vemos juntos a los dos amante ilícitos están jugando al ajedrez; en el fondo juegan ambos con el científico. Este desea plantear a la comunidad científica sus descubrimientos, para lo cual pide la ayuda de su protector. Lamentablemente, Regnard aprovechará la convocatoria para autoadjudicarse los méritos del trabajo de forma oficial.

La humillación recibida llevará a nuestro protagonista a desaparecer de la vida normal. Una oportuna elipsis nos lo ofrece convertido en un clown que ha ideado para el circo un espectacular número de gran éxito en el que su personaje aparece en escena –rodeado de otros 60 payasos-, sin dejar de recibir bofetadas mientras lanza sus invectivas. En ese entorno especialmente creado para reír pero en realidad lleno de crueldad, conocerá a una hermosa amazona –Consuelo (Norma Shearer)-, por la que inmediatamente se verá atraído. Sin embargo, la muchacha desea al atractivo y bondadoso Bezano (John Gilbert), su compañero en el número ecuestre, y con quién inicia una sincera relación. Pese a estos sentimientos, el padre de Consuelo ha previsto casar a su hija por interés, precisamente con la persona que destrozó a Paul; Regnard. Consciente de ello, el payaso que recibe las bofetadas en escena ideará una terrible venganza, que al mismo tiempo significará su ofrenda de amor no correspondido a Consuelo, y también la última y simbólica bofetada que reciba en su vida.

Años antes de que Paul Leni tratara cinematográficamente el horror que se esconde tras la aparente sonrisa, Victor Sjöstrom logró en su segunda aportación dentro del cine norteamericano, la plasmación de una tragedia de tintes folletinescos, en la que con su labor de realización ofrecía una imagen gráfica de la humillación del ser humano. El poder destructor de la carcajada, sea individual o fundamentalmente colectiva, ofrece en la película de Sjöstrom el mismo carácter humillante en esos profesores universitarios que se ríen de las afirmaciones y reclamaciones de Beaumont, o el público que carcajea sin piedad sin lograr descubrir que en esas actuaciones de Paul hay mucha verdad. Esas risas tienen un carácter incluso más doloroso entre el conjunto de clowns que acompañan a este en el circo, formando todos ellos un círculo abigarrado de tanta plasticidad como incómoda presencia.

Es innegable que HE WHO... debe buena parte de su propia razón de ser a la presencia de Lon Chaney encabezando su reparto. En un trabajo no demasiado extenso en pantalla –otro personaje que se impone al fotograma pese a estar ausente del mismo en bastantes ocasiones-, Chaney compone uno de sus retratos más memorables y ratifica que en su talento se concretó uno de los grandes intérpretes del cine mudo. En esta ocasión no dependió tanto de la máscara y mucho menos de la deformidad, y utiliza con vigor, sensibilidad y una profunda mirada, un registro inigualable, trágico y hechizante.

Pero sería un enorme error justificar HE WHO GETS SLAPPED con “un film” de Chaney –hay otros en la filmografía del intérprete que sí circunscriben sus mayores atractivos a su exhibición interpretativa; por ejemplo y pese a sus ocasionales cualidades, THE HUNHBACK OF NOTRE DAME (El jorobado de Nuestra Señora de París, 1923. Wallace Worsley)-. Desde el primer momento, Sjöstrom dará buena cuenta de su modernidad cinematográfica, su sobriedad narrativa, la huída de cualquier atisbo teatral de la obra en que se basa la película, en una estupenda dirección de actores –hasta Norma Shearer está bien- y en un sorprendente uso de la profundidad de campo, que tiene su más claro exponente en las secuencias circenses.

El realizador nórdico monta a la perfección, utiliza con maestría la sobreimpresión, maneja la parábola con claridad meridiana pero, sobre todo, se muestra irresistiblemente dramático a través de la fuerza de la imagen. Y esta vertiente HE WHO... está llena de ejemplos sencillos e inolvidables. Desde la declaración amorosa de Paul a una atribulada Consuelo, el uso dramático que se brinda a ese corazón de trapo que el clown utiliza en sus actuaciones –se lo cose Consuelo antes de salir a la pista- y que será el reflejo de sus sentimientos; el montaje de las asechanzas del barón y el padre de la muchacha, la actuación de Paul que discurre paralela con la merienda campestre en la que se declaran la muchacha y Bezano –un plano de la merienda invadida por hormigas nos revela con sorprendente simplicidad que los dos enamorados han estado atentos a otros intereses-, la forma escueta con la que se muestra el rechazo del barón a su antigua amante –la ex esposa de Beaumont-, o el instante en que Paul se introduce jubiloso en la pista tras conocer a Consuelo, invadido por un extásico sentimiento amoroso.

Mas allá de esa conclusión final que en algunos momentos parece adelantarse a la de THE CROWD (...Y el mundo marcha, 1928. King Vidor) y ese aire “bizarro” que invade la descripción de la sórdida vida del circo –algo que acompañó otros films protagonizados por Chaney y generalmente firmó Tod Browning-, HE WHO GETS SLAPPED es una delicada muestra de un realizador que supo trasladar al cine de Hollywood varios rasgos llenos de sobriedad y severidad –consustanciales a la dramaturgia nórdica- adaptándose a un país y una cinematografía más industrializada, sin perder por ello su muy reconocible personalidad.

Calificación: 4

 

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