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THE BOOGIE MAN WILL GET YOU (1943, Lew Landers)

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Junto a la marabunta de producciones en serie que ejecutaba por aquel entonces la Universal –además en un índice decreciente de interés-, también otros estudios se dedicaban a abordar las temáticas afines al cine fantástico, bien fuera en ocasiones con un tinte humorístico. Es el caso de esta desenfadada y en ocasiones realmente divertida comedy of terrors –que solo comparte con la excelente y muy posterior cinta de Tourneur la presencia como protagonistas de dos de los intérpretes de aquella insólita producción de la Américan International –Boris Karloff y Peter Lorre-.

 

En el ejemplo que nos ocupa estamos ante una realización de la Columbia –se nota en la película encontrarnos con una serie b bien dotada a efectos de producción –muy superior a lo que ofrecía en aquel entonces la ya mencionada Universal-, que en líneas generales cabría definir como un curioso precedente de la célebre cinta de Frank Capra ARSENIC AND OLD LACE (Arsénico por compasión, 1944) –también para el mismo estudio-. En THE BOOGIE MAN WILL GET YOU nos encontramos con una no muy extensa pero jugosa galería de personajes a cual más estrafalario, encabezada por  el Dr. Billings (un blanquecino y casi quijotesco Boris Karloff) y el Dr. Lorenz (impagable Peter Lorre, siempre con su pequeño gato a cuestas), verdadero terrateniente de una pequeña y tranquila localidad, ya que ejerce de sheriff, juez de paz, alcalde y todos los cargos habidos y por haber... En la conjunción de ambos personajes –donde se nota claramente la complicidad interpretativa de Karloff y Lorre-, es donde mejor se aprecian las cualidades de este THE BOOGIE... –quizá no estrenado en España en su momento por la presencia de un alocado personaje secundario que se autoproclama fascista-. Sin embargo, en la antigua y destartalada casa del siglo XVII en la que se desarrolla toda la acción nos encontramos con jugosos personajes secundarios: una criada que no hace sino esconder debajo de la alfombra lo que barre; una serie de visitantes que muy pronto son objetos de experimentación de este doctor, y a los cuales en principio y accidentalmente mata en “beneficio de la ciencia”, un inquilino que se declara coreógrafo y realmente no se sabe cual es su origen, muertos que luego no son muertos... y una joven pareja  cuya mujer ha decidido comprar la ruinosa mansión aún ofreciendo a sus antiguos inquilinos que sigan viviendo en la misma, mientras que su media naranja no ha hace sino refunfuñar ante dicha decisión...

 

Es evidente que la película parte de un original escénico –que presupongo haría las delicias de los espectadores teatrales de la época-, que en modo alguno se preocupa de esconder –como tampoco lo hacían ni el citado título de Capra ni el anteriormente mencionado de Tourneur pese a partir de un guión original, aunque basado en LA COMEDIA DE LAS EQUIVOCACIONES de Shakespeare-. En el film, ese ambiente claustrofóbico y su reducida duración permiten que la velada sea realmente agradable y en algunos casos hasta hilarante –los intentos de slapstick que se producen por caídas en esa escalera carcomida, resbalones al pisar una manzana o los apuros del joven al intentar acostarse en una cama cuyo colchón se hunde de forma exagerada.

 

Todos estos elementos, junto a jugosos diálogos y juegos cómplices de los dos protagonistas, la presencia de pasadizos y la “normalidad” con que se ofrece una propuesta en apariencia llena de locura, permiten que una película nada conocida pueda situarse muy por encima de aquellas ridículas parodias del género protagonizadas por cómicos tan discutibles como Abbott y Costello o algunos otros. Sin embargo, no es menos cierto que ese destajista que fue Lew Landers simplemente se limita en su realización a ejercer de “testigo” de lo que se desarrolla como si de una obra teatral se brindara al espectador, no ofreciendo ningún hallazgo de realización ni el timming desmesurado que sí aportaba, por ejemplo, Frank Capra en ARSENIC..., caracterizado por ese grado de locura colectiva del que este título carece. En ocasiones, parece igualmente que nos encontremos ante un precedente de ese sentido del humor tan desigual que en los años 50 destilaron algunas de las películas dirigidas por William Castle. Por otra parte, y pese a las simpatías que nos podría proporcionar su condición de blackisted en la “Caza de Brujas” de McCarthy, lo cierto es que Larry Parks está particularmente antipático como actor de comedia, mediando un abismo entre lo que ofrecía el magnífico Cary Grant de la mencionada y ya clásica comedia que se realizó solo dos años después.

 

En cualquier caso, y con todas sus limitaciones –que quizá tengan especial relevancia al efectuar las comparaciones con estos posteriores ejemplos-, no es menos cierto que THE BOOGIE MAN WILL GET YOU es un ejemplo de comedia hábil y hasta cierto punto inteligente, que demuestra que con una base de respeto al género y una cierta variación en sus convenciones se podían ofrecer comedias más que eficaces, sin tener por ello que recurrir a la humillación de las mitologías clásicas que muy poco después hundirían para siempre toda una época dorada para el cine fantástico. Si en alguna ocasión –como a mi me ha sucedido-, pueden contemplarla por televisión, no dejen de verla. Pasarán sin duda un rato divertido.

 

Calificación: 2’5

Comentario insertado en Cinefania en noviembre de 2002

14/12/2009 17:49 thecinema #. Lew Landers

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