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Gregory Hoblit

FREQUENCY (2000, Gregory Hoblit) Frequency

FREQUENCY (2000, Gregory Hoblit) Frequency

Sin lugar a dudas uno de los temas más fascinantes que se utilizan en ocasiones dentro del género fantástico, es el de la posibilidad de los viajes en el tiempo, concepto que por otra parte el mundo de la física siempre ha dejado abierto. Pero lo cierto es que cuando la pantalla elige temáticas de este tipo a la hora de crear una película, siempre cabe esperar de su tratamiento esa frontera cercana a la metafísica en la que nuestras obligadas convenciones de espacio y tiempo son alteradas sustancialmente. Y una vez más, esta es la vertiente elegida por Gregory Hoblit para dar vida FREQUENCY (2000). Una película que nos narra la extraña relación que se establece entre Frank Sullivan, joven, valiente y extrovertido bombero y su hijo John, inclinado profesionalmente en la policía. Pero la singularidad de la película viene dada por el hecho de que la relación entre ambos personajes... se manifiesta con una distancia de treinta años. Será a partir del casual encuentro de la antigua emisora de radio de Frank, con la que de forma inesperada John pueda comunicarse con su padre... en otra dimensión del tiempo.

Es obvio señalar que a la hora de abordar una historia basándose precisamente en esa posibilidad de hacer variar el discurrir del tiempo, el espectador de antemano tiene que poner en un lugar secundario los obligados conceptos espacio temporales, algo para lo cual por lógica el producto presentado ha de tener el suficiente interés que logre atraer el interés del público. Y creo que al menos parcialmente este planteamiento se logra en el primer tercio de esta película, especialmente desde el momento en que se ponen en contacto –en diferentes épocas- padre e hijo. El primero ubicado en 1969 y el segundo treinta años después. Más aún si cabe, será la larga secuencia en la que los dos descubren su afinidad familiar cuando la película adquiera su más alto nivel, a lo que ayuda no poco la labor de sus dos protagonistas, especialmente un Jim Caviezel que sabe dotar de emotividad y estupefacción al instante en que prácticamente no tiene más remedio que reconocer que la persona con la que conversa sin más importancia, es su padre... que había muerto precisamente treinta años atrás.

Es a partir de ahí, y cuando ya se hacen cotidianas las conversaciones de padre a hijo en sus diferentes dimensiones –aunque también con diversos detalles que se reflejan en la vieja de madera sobre la que se sostiene la emisora de radio- creo que FREQUENCY pierde buena parte de su encanto. Ese contacto se hace formulario aunque en el argumento se produzca un giro a partir del cual entre los dos comunicantes se observe una relación de colaboración –el padre recibirá información del hijo que le hará salvarse de una muerte en un incendio y este utilizará a su padre para que le facilite información que confluya en la captura de un criminal de mujeres. Evidentemente, el tono mágico, casi sobrenatural de la película deviene en una extraña trama detectivesca acompañada por una serie de modificaciones en el tiempo que en este caso alteran el entorno vital de ambos, desafiando las leyes de la física. Es el momento en el que la película de Hoblit bajo mi punto de vista pierde bastante de su interés, ya que esas conjeturas bajo mi punto de vista resultan difícilmente asumibles. Si a ello unimos una conclusión realmente convencional en la que solapadamente se traslada una apología a la típica familia americana, tendremos el conjunto de una película decididamente limitada, claramente destinada a públicos juveniles, pero que al menos no abusa de digitalizaciones y en su conjunto resulta simpática al introducir elementos sugerentes, como esa aurora boreal que rodea la casa de los Sullivan en los dos espacios temporales que contempla el film, y al mismo tiempo permite –con su evidente coste de producción- emular aquellas sencillas películas cercanas a la serie B que conforman buena parte de nuestra memoria cinéfila.

Calificación: 1’5