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Tim Story

FANTASTIC FOUR (2005, Tim Story) Los cuatro fantásticos

FANTASTIC FOUR (2005, Tim Story) Los cuatro fantásticos

No me cansaré nunca de reiterar mi escaso apego a la cultura del cómic. Quiero que se me entienda, no la desprecio pero jamás me he visto vinculado a ella y no creo que hayan tenido esa importancia casi de mito que en algunos casos se les dedica. A cada cual con sus gustos. En cualquier caso sigo reiterando mi convencimiento por un lado de la dificultad existente en trasladar al cine numerosos planteamientos directos del mundo de los superhéroes del cómic –al menos en mi caso no encuentro la credibilidad en ello- y por otro creo que ya estamos bien cansados del incansable número de adaptaciones que inundan las carteleras prácticamente cada mes. Permítaseme la digresión ¿tanta dependencia hay entre ambos mundo para que cada mes veamos una adaptación procedente del cómic en la gran pantalla?

Y a estas dos aseveraciones añadiría una tercera que me ha venido a la mente al ver –ya lo adelanto- la simpática FANTASTIC FOUR (2005, Tim Story) –LOS CUATRO FANTÁSTICOS en España- por qué la mayoría de estas adaptaciones son tediosas e incluso pretenciosas –planteando una serie de dramas en la psicología de sus personajes que quizá sí estaban presentes en las viñetas originales pero que chirrían en la pantalla-. Y digo todo esto después del grato divertimento que me ha provocado esta adaptación del conocido cómic de la Marcel, que de alguna manera se opone a los perfiles que han venido marcados en el perfil de este subgénero. Y es que resulta bastante difícil ver una de estas películas en la que predomine un tono desenfadado, en la que huyamos de dramatismos casi contradictorios a la hora de adaptar el lenguaje fantástico e irreal del cómic y nos zambullamos en un tono festivo que no por ello esconda disgresiones tan intrínsecas a este mundo como es el trauma de ser diferente.

Bastante de todo ello existe en esta película que con toda sinceridad me resulta más grata que los pretenciosos X-MEN (2000, Bryan Singer) –especialmente en su soporífera secuela- DAREDEVIL (2003, Mark Steven Jonson) y algunos otros que ahora no me vienen a la mente. Y si precisamente hay algo que se me haga agradable en FANTASTIC FOUR reside en no ocultar sus principales pretensiones, que son las de hacer pasar casi dos horas –que transcurren de forma casi vertiginosa- de entretenimiento al espectador. En este caso nos encontramos con una producción que no esconde su clara comercialidad pero que huye igualmente de incidir demasiado en su faceta de “gran producción” e igualmente prescinde en buena medida de la digitalización. Si a ello le unimos una fotografía de especiales características y un claro sentido de ir “al grano”, obtendremos el relativo acierto logrado por el desconocido Tim Store al hilvanar las andanzas de estos cuatro superhéroes “a pesar suyo” que –salvo en el caso del divertido Johnny Storm “el antorcha” (el simpático guaperas Chris Evans)- han llegado a dicha condición a partir de la incidencia en sus cuerpos de una tormenta en una misión espacial.

No se por qué pero la rapidez y ligereza de tono de FANTASTIC FOUR –sobre todo en sus primeros minutos- me recordó las andanzas del irónico cine de agentes secretos que en la década de los sesenta tuvo su proliferación a raíz del éxito de James Bond. Y es además en la adecuada combinación de las simples psicologías de sus cuatro protagonistas donde se logra un conjunto en donde –reitero- destaca por un lado la ironía y sentido del humor –que desprende fundamentalmente el personaje de Johnny; atención a la herencia de Stan Laurel que brinda el gag del manejo del fuego en la yema de su dedo, pero que igualmente está dispuesto en los poderes de Reed (Ioan Gruffudd); su cuerpo se torna enormemente elástico- y por otra parte la amarga condición de deformidad de Ben Grima (Michael Chiklis), que adquiere textura de roca y se ve rechazado incluso por su esposa –el momento en que en pleno puente newyorkino esta le entrega su anillo de compromiso está muy logrado- y finalmente se verá aceptado por una joven invidente que intuye sus cualidades personales-.

Y es incidiendo en ese ya señalado tono relajado como hay que disfrutar de los apuros de Sue (Jessica Alba, en mi opinión el personaje menos interesante de todos) con su invisibilidad y forzados strep teases, el rápido montaje de la convivencia de los cuatro protagonistas, las constantes bromas de Johnny y su ingenuo narcisismo de “superhéroe de nueva hornada”. Todo ello conforma una película de trazo simple, bastante bien planificada en pantalla ancha, que junto a su tono agradable adquiere un considerable ritmo y que quizá decaiga en la presencia del inefable villano, un magnate arrogante venido a menos y que se muestra absolutamente receloso de la inclinación de Sue con Reed –quienes ya mantuvieron un par de años antes una recordada relación, y desde entonces la han mantenido de forma latente-.

No se puede decir que encontremos nada novedoso. Incluso la conclusión de la película ya anuncia claramente la secuela de estos cuatro simpáticos personajes. Sin embargo reitero que en la sencillez de esta película he encontrado más distracción veraniega que en otras cargantes muestras del subgénero –mitificadas por muchos espectadores-. Se que voy contra corriente en esta afirmación pero ya se sabe, en la variedad está el gusto.

Calificación: 2