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CINEMA DE PERRA GORDA

THE PREMATURE BURIAL (1962, Roger Corman) La obsesión

THE PREMATURE BURIAL (1962, Roger Corman) La obsesión

Tercera de las ocho películas que conformaron el estupendo e inicialmente no planificado ciclo dedicado por Roger Corman a la libre adaptación de obras de Edgar Allan Poe –algo que años después también puso en práctica George Lucas pero que posteriormente disimuló con astucia con su ocurrencia de esas famosas tres trilogías aún no conclusas, dispuestas sobre el tapete con único afán mercantilista, a raíz del inesperado boom de STAR WARS (La guerra de las galaxias, 1977. George Lucas)-, lo cierto es que THE PREMATURE BURIAL (La obsesión, 1962) –uno de los exponentes de esta serie que se estrenaron en España en su día-, ofrece ciertas singularidades.

Pese a estar integrada en el conjunto que formaron estas rápidas producciones de la American International, conviene señalar en primer lugar que fue la única ocasión que no contó con la presencia protagónica de Vincent Price –al parecer bajo contrato para otro film, y tras un conflicto que enfrentó el realizador a unos productores que no querían que Corman pudiera obtener más beneficios de sus películas-. En su lugar, asume el principal papel el estupendo Ray Milland encarnando a Guy Carrell, un pintor que ya desde la secuencia inicial –pregenéricos-, sufre una fuerte impresión al comprobar en el descubrimiento de un cadáver la circunstancia de comprobar que ha sido enterrado en vida. Esta aterradora certeza y el recuerdo de unos gritos de su padre que al parecer también sufrió de catalepsia, se convierten en una auténtica tortura para alguien que posee un carácter sensible, viviendo además rodeado de un entorno lúgubre, aislado, siniestro, dominado por nieblas y páramos desolados. A partir de la descripción de dicho contexto se desarrollará el argumento principal del film, al casarse Carrell   con Emily (la siempre amenazadora Hazel Court), bajo la mirada inquietante de su hermana Kate Carrell (Heather Angel). Se suceden las amenazas, los detalles indicativos del horror -la boda de los protagonistas reproduce bajo la presión de una fuerte tormenta-, los ecos de una canción resuenan repetidas ocasiones en los oídos del protagonista, recordándole de forma periódica la espantosa visión de aquel entierro prematuro que provoca todas sus pesadillas y angustias... y hay algo más que al parecer está fuera de lo sobrenatural. Detalles que indican que alguien maquina una intención nada positiva.

En el conjunto de los títulos que conforman este ciclo Corman / Poe, situaría THE PREMATURE BURIAL en un lugar intermedio –lo que no es poco-. Muy por debajo de la –a mi juicio- magistral HOUSE OF USHER (El hundimiento de la casa Usher, 1960), la excelente THE PIT AND THE PENDULUM (El péndulo de la muerte, 1961), la igualmente magnífica e infravalorada THE HAUNTED PALACE (1963), e incluso de la tan fascinante como por momentos artificiosa THE MASQUE OF THE RED DEATH (La máscara de la muerte roja, 1964). Creo que nos encontramos con una brillante aportación al género de terror afinada con tiento por el realizador, con un –como le era habitual- estupendo manejo de la cámara y la planificación en formato panorámico, una brillante escenografía que en modo alguno adivina los reducidos costes de estas producciones y, una vez más, la magnífica prestación como operador de fotografía en Pathecolor del gran Floyd Crosby –quizá algún día habría que calibrar cuanto le debe Corman al veterano operador de Murnau en la prestancia visual de sus colaboraciones cinematográficas para esta serie-. Al mismo tiempo, se trata de una de las tres ocasiones en la que contó como guionista con el hasta hace poco apenas reivindicado Charles Beaumont como guionista, un profesional prematura y extrañamente desaparecido, conocido a través de sus aportaciones en la mítica serie The Twlight Zone. Pese a prolongar muchas de las constantes que ya habían manifestado sus dos exponentes previos de la serie y sucederían sucesivos títulos –lúgubres subterráneos, pesadillas viradas, páramos desolados y envueltos en la niebla, atavismos familiares e incluso relaciones de tipo incestuoso, la presencia del famoso plano del exterior de una mansión (en esta ocasión no se produce el incendio final)-, THE PREMATURE BURIAL atesora una personalidad propia. Para ello no hay más que acudir a la secuencia previa a los títulos de crédito –que muestra una concentración en un cementerio, tan genialmente parodiada en el inicio de la excelente THE COMEDY OF TERRORS (la comedia de los terrores, 1964) de Jacques Tourneur-. En esta ocasión dichos créditos figuran al inicio y no a la conclusión del film –como sucedió en buena parte de esta serie, otorgando una peculiaridad a las mismas-. Por otra parte, Corman colaboró por vez primera con Ronald Stein para el fondo sonoro –con quien repetiría en la citada THE HAUNTED PALACE-, prescindiendo del magnífico Les Baxter –a quien recuperaría posteriormente en TALES OF TERROR (Historias de terror, 1962), donde brindó quizá su mejor partitura para la serie, y THE RAVEN (El cuervo, 1963)-. Son elementos quizá poco importantes en apariencia, pero ofrecen un cierto giro en una atmósfera que logra su efecto mortuorio fundamentalmente en aquellas secuencias en que Guy descansa en su dormitorio –de colores rojizos- ataviado igualmente con un batín del mismo tono. Por otra parte, debemos contar en el haber de THE PREMATURE BURIAL con la que quizá sea la muestra más sutil del sentido del humor cinematográfico de Corman –algo que realmente nunca fue su fuerte-. ello se produce en la excelente secuencia en la que Guy explica a su esposa y su amigo Miles (un envejecido Richard Ney), el sofisticado sistema de posibles salidas que ha puesto en practica en un panteón que ha edificado para asegurarse que caso de morir en estado cataléptico no tenga ese final aterrador que tanto le atenaza. Ayudado por la ironía demostrada por Ray Milland, el recorrido de ingeniosos artilugios que muestran una solución final igualmente estremecedora, quizá por única vez en este ciclo, muestra con algo más que eficacia una capacidad para la ironía ausente en buena parte de la decepcionante THE RAVEN y la historia humorística inserta en TALES OF TERROR.

Al margen de subrayar la brillantez de la labor de Milland –que colaboraría con Corman al año siguiente en la discreta y discursiva X (El hombre con rayos X en los ojos, 1963)-, las secuencias finales oscilan entre lo obvio –la evidencia de una conjura- y lo angustioso –el momento en que Guy con los ojos abiertos dentro del ataúd recibe la oscuridad con una paletada de tierra-. Todo ello, y su salida de la tumba en un arranque de locura admirablemente interpretado, culmina esta interesante THE PREMATURE BURIAL, que quizá por única vez en este ciclo Corman / Poe, no culmina con una cita del autor de Baltimore, sino con una elegante panorámica que enmarca una lápida con la inscripción –en latín-: “descanse en paz”.

Calificación: 3  

Comentario insertado en Cinefania en julio de 2002 y corregido con posterioridad

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