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FOUR MEN AND A PRAYER (1938, John Ford) [Cuatro hombres y una plegaria]

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Escondido dentro del amplio periodo de vinculación de John Ford con la 20th Century Fox de Zanuck –especialmente centrado en la década de los años treinta-, podría decirse que a tenor de lo que promete, FOUR MEN AND A PRAYER (1938) –estrenada definitivamente en DVD con la traducción literal de CUATRO HOMBRES Y UNA PLEGARIA-, se ofrece como un título que alberga en su línea argumental diversos de los elementos temáticos que ya en aquellos años caracterizaban su obra. Algo que estaría especialmente centrado en la evocación de un universo familiar expresado en la figura de esos cuatro hijos que buscan limpiar la memoria de su padre –un veterano oficial británico que ha sido degradado tras una acción militar en la India-, pero que también podría extenderse a elementos como la evocación de la vida militar, o incluso a la ocasional inclinación que Ford mostró en ocasiones al plasmar procesos judiciales en algunos de sus films –JUDGE PRIEST (El Juez Priest, 1934), THE SUN SHINES BRIGHT (1953) y, muy especialmente, la espléndida y menospreciada SERGEANT RUTLEDGE (El sargento negro, 1960)-.

 

Sin embargo, una vez entramos en su simpático aunque nunca apasionante metraje, creo que debemos olvidarnos casi por completo de estas apreciaciones previas, disponiéndonos a apreciar las moderadas cualidades de esta mezcla de comedia de aventuras, misterio y vertiente romántica, que funciona bastante más cuando en su desarrollo se impone casi un rasgo nonsense, que a la hora de seguir una trama argumental de misterio a mi juicio desprovista de interés. Dentro de dicho conjunto, es evidente que el inicio de la película resulta atractivo. Con apenas pocos planos se logra interesar al espectador en la desventura que sufre el veterano coronel Loring Leigh (el emblemático C. Aubrey Smith), al ser acusado de unos cargos que no ha cometido. Aceptando con estoicismo la acusación, muy pronto el hábil montaje nos lleva a la cita a sus cuatro hijos en Inglaterra, donde se reunirá para mostrarles las pruebas que acreditan su inocencia. Para ello mandará sendos telegramas a todos ellos, que se encuentran en diferentes localizaciones –uno de ellos incluso vive en Estados Unidos-, reuniéndose en la mansión familiar. Allí el patriarca será asesinado antes de que pueda mostrar las pruebas que ha reunido para avalar su inocencia –estas son robadas por el asesino-, no sin haber tenido oportunidad de indicar a sus hijos una serie de pistas orales que les llevarán a lugares tan exóticos como la India, Buenos Aires o una pequeña isla que es sometida a un proceso revolucionario. Aunque oficialmente el crimen será mostrado como asesinato, sus hijos se dividirán en dos grupos para lograr obtener los testimonios y las pistas pertinentes. La acción se centrará sin embargo en la andadura seguida por uno de ellos, el joven diplomático Geoffrey (Richard Greene), a quien le acompañará su hermano Christopher (David Niven), y junto al que girará la eterna persecución que sobre el primero llevará su prometida –Lynn (Loretta Young)-, una joven demasiado inclinada a seguir tramas detectivescas. A partir de estos parámetros, el film de Ford poco mantiene de rasgos personales con su cine, erigiéndose como uno de esos títulos de segunda fila en su larguísima filmografía –y por el que su propio realizador, siempre tan crítico con su propia obra, siempre manifestó su desdén-, aunque ello jamás debe llevarnos a despreciar las moderadas cualidades de su conjunto.

 

Y en ese sentido, lo cierto es que deberemos dejar de lado las arbitrarias y poco maduradas oscilaciones de su guión, empeñadas en un argumento de misterio y en donde aparecen crímenes en los momentos en los que sus personajes se disponen a aportar elementos decisivos en su esclarecimiento. En su oposición, creo que si se desea disfrutar de las moderadas cualidades del conjunto, tendríamos que hacerlo fundamentalmente en la insólita inclusión de momentos de gran dramatismo dentro de un conjunto amable, como el fusilamiento de los campesinos que sobrellevan la revolución en la isla en donde se centra el último tercio de la película, que de repente adquieren conciencia de que las armas que portan no llevan balas con las que responder a los represores. Pero más allá de esta secuencia concreta, y de la garra que presiden los instantes iniciales del film, lo cierto es que lo más perdurable de FOUR MEN… reside fundamentalmente en el elemento de comedia que sobrelleva en todo su metraje. A ello ayuda en algunos momentos la presencia esporádica de intérpretes habituales de la cantera fordiana, como John Carradine o Barry Fitzgerald, pero fundamentalmente lo hace la inclinación a la presencia de elementos y matices cómicos o irónicos ubicados como cierre de las secuencias, logrando con ello que el espectador se distancie de una línea argumental prácticamente sin interés. Matices y situaciones –como los diálogos que mantiene Christopher con un criado, imitando ambos acentos exóticos-, y de los que deviene especial portador David Niven, que ya en su juventud demostraba su destreza con la comedia, e incluso una Loretta Young, apostando por unas capacidades como comediante, que proyectó en otros títulos posteriores de su filmografía –recuerdo, a este respecto, la divertidísima A NIGHT TO REMEMBER (¡Que noche aquella!, 1943. Richard Wallace).

 

En su conjunto, FOUR MEN… es una película en la que hay que detectar con lupa la personalidad de Ford –quizá en sus planos finales se puede reconocer una cierta emotividad con los cuatro hijos y la novia de Geoffrey logrando el reconocimiento militar y la rehabilitación a la figura de su padre-, pero que dentro de sus cortos límites aporta una cierta frescura como pasatiempo amable y hasta cierto punto entrañable. Eso sí, para poder disfrutar de sus relativas cualidades, recomiendo fervientemente dejar de lado la mecánica de su guión.

 

Calificación: 2

07/07/2008 22:08 thecinema #. John Ford

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thecinema

gravatar.comAutor: carl

para mi los años 30 no solo con ford , tambien walsh , hitch , hakws etc fueron años confusos y habia varias peliculas muy memores , q no se correspondian con la calidad de sus directores
JOHN FORD en los años 40 no rueda ni un solo film mediocre o malo , en los 50 pese a la extrema gilipollez de algun critico , john ford no solo no esta en decadencia a raiz de the searches , sino que filma 4 o 5 obras maestras mas , y tambien dos o tres films fallidos, gydeons day o bill que grande eres por poner dos ejemplos
en los años 30 ford aparte de el delator , prisoner of shark island , las maravillosas el joven lincoln y corazones indomables, y la sobrevalorada la diligencia , donde john wayne digan lo que digan esta inexpresivo y terriblemente aburrido , en los 30 ford logra hacer una serie de agradables peliculas pero menores , doctor bull , juez priest , barco a la deriva, pasaporte a la fama, o la mismisima flesh , aparte de una agradable sorpresa como pilgrimage
ford rueda tambien obras muy mediocres , por ejemplo la osa mayor y las estrellas y esta 4 hombres y una plegaria , que pese a contar con george sanders y david niven dos buenos actores , el guion es muy flojo , la historia es de nulo interes y en definitiva es una peli tan menor y mediocre , para nada fordiana y muy predecible , y luego esta el pesadisimo de richard greene que en submarine patrol , se superaria a si mismo en lo insoportable que era
ford hizo unas 30 peliculas excelentes y algunas verdaderamente mediocres , en los 30 donde por h o por b , no acaba de encontrarse a si mismo, hasta 1939 que ahi se revelo como el gran cineasta que era y encauzo su carrera ya hasta el final mostrando una calidad incontestable , hizo alguna peli floja tambien , pero desde la diligencia hasta 7 mujeres su filmografia es poderosa y de una categoria abismal
antes quitando a el delator y prisionero del odio y pilgrimage ford todavia no habia demostrado su categoria como director

Fecha: 07/11/2010 15:37.


gravatar.comAutor:

Querido amigo:

Más allá de que esté de acuerdo o no en varias de tus apreciaciones,
lo que importa en este caso es tu conocimiento de la obra fordiana. En
cuanto al bagaje de su obra, es lógico que un "corpus" tan extenso
tuviera sus altibajos, pero ello no impide reconocer que su conjunto
fuera brillantísimo, incluso en los años treinta, donde rueda títulos
que me parecen bastante valiosos, también alguno a mi juicio
hipervalorado -EL DELATOR-, y otros interesantes pero con los que no
comparto su mítica -LA DILIGENCIA-. Dicrepo en tu valoración de
conjunto de su aporte en los años treinta, en donde encuentro
bastantes títulos atractivos. pero como dice el refrán "Para gustos
los colores", y es bueno que cada aficionado tengamos nuestra propia
impresión sobre un mismo producto artístico e industrial al mismo
tiempo, como siempre ha sido el cine.

Enhorabuena por tus inquietudes.

El 07/11/10, Blogia

Fecha: 11/11/2010 14:17.


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