POTE TIN KYRIAKI (1960, Jules Dassin) Nunca en Domingo

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Figura represaliada en la “Caza de Brujas” de McCarthy, artífice de una filmografía tremendamente desigual, el tiempo aún no se ha puesto de acuerdo a la hora de situar en su justa medida su significación como cineasta. Alguien capaz de exponentes tan magníficos como NIGHT AND THE CITY (Noche en la ciudad, 1950) o DU RIFIFI CHEZ LES HOMMES (Rififí, 1955), contrapuesto a otros de escasísimo interés, no solo ubicados en su periodo inicial en la Metro Goldwyn Mayer, sino también en sus últimos exponentes de su filmografía, tan olvidables como los primeros, aunque por otras circunstancias. La acusación de esquemático o retórico, o la defensa en determinados ámbitos por su filiación izquierdista, han impedido quizá la perfecta definición de un realizador mediano, ocasionalmente inspirado, pero al que quizá su alcance discursivo, ha ido siempre por encima de sus reales facultades.

Fruto de dicha circunstancia, aparece bajo mi punto de vista POTE TIN KYRIAKI (Nunca en Domingo, 1960), que de manera inesperada se convirtió en uno de sus títulos más exitosos. Es más que curioso constatar las enormes tribulaciones que tuvo que asumir el cineasta, hasta el punto de encarnar el rol masculino protagonista –en vez de contar para el mismo con Jack Lemmon-, dada la carencia de presupuesto existente. Fue, por tanto, una película que gozó de un inesperado éxito comercial, que permitió la continuidad de una filmografía que se encontraba entonces casi en el filo de un cuchillo. Sin embargo, partiendo de la constatación de dicho éxito, puede servir personalmente como punto de partida, para intentar avalar con su existencia, la medianía o las propias insuficiencias que, a mi modo de ver, caracterizan el cine de Dassin, y que tiene en esta ocasión uno de sus exponentes más sobrevalorados. Inicialmente, el realizador planteó la película como un film político, aplicando una meridiana metáfora en torno a las ingerencias de la política norteamericana, plasmada en esos países a los que deseaba aplicar sus puntos de vista, incluso en contra de regímenes democráticos. Es algo que quedará representado en la llegada a El Pireo de Homer Thrace (Dassin), un filósofo de cortos vuelos e insegura personalidad, empeñado en descubrir lo que él llama “la verdad”, para lo cual deseará imbuirse por completo en la alegre y extrovertida personalidad griega. Esa intención se centrará en la carismática figura de Ilya (Melina Mercouri), una prostituta conocida y apreciada por todos, caracterizada por una desarmante sinceridad, que tendrá su más conocido ámbito de expresión en su potestad para elegir a aquellos hombres con los que tenga relaciones sexuales, sin que para ello medie la compensación económica. Todo ello, se producirá en un ámbito costumbrista y hasta cierto punto exótico, proyectando una mirada global y colectiva de un ámbito quizá dominado por determinadas rémoras educativas, pero que en esencia no deja de aparecer como sincera expresión de la personalidad de un pueblo.

Para ello, el recién llegado se decidirá en llevar a cabo una determinada transformación de la personalidad de Ilya, a modo de singular traslación del Higgins de Bernard Shaw, asumiendo para ello el secreto mecenazgo del siniestro “Hombre sin Rostro”, artífice de las viviendas en las que residen las prostitutas de la localidad, a las que tiene sojuzgadas por unos altos alquileres, e intentando con ello impedir que la protagonista puede levantarse y erigirse como representante de estas. Para ello, le ofrecerá un aprendizaje cultural intensivo durante dos semanas, ejerciendo como autentico demiurgo de una mujer transformada, que apreciará por vez primera una realización a través de las artes y la cultura, pero que de forma paralela ahogarán en la tristeza a alguien hasta ese momento abierto, alegre, y espontáneo. Y una circunstancia además, que se extenderá en ese colectivo de marinos y pescadores, que siempre han visto en Ilya, el símbolo de su vitalismo.

De entrada, considero que en cualquier obra cinematográfica, no solo importan las intenciones. Lo que a fin de cuentas determina su valía, se encuentra sobre todo en la precisión y grado de acierto con el que las propuestas planteadas se consolidan en la imagen. Y llegados a ese punto, preciso es reconocer que pocas de esas intenciones articuladas por Dassin, quedan en esta ocasión adecuadamente plasmadas en la pantalla. La realidad es que POTE TIN KYRIAKI funciona a partir del pintoresquismo de sus imágenes, en el que tendrá un excelente aliado la fotografía en blanco y negro de Jacques Natteau –creo que el cineasta siempre tuvo presente la importancia de los operadores de fotografía, a la hora de poner en valor la fisicidad de su cine-. Las calles, las tabernas, los rincones del Pireo. Incluso la tipología física de sus moradores respiran autenticidad, hasta el punto que nos permiten dejar en un segundo término lo pintoresco de la propuesta. Sin embargo, hemos de reconocer que se trata de un aspecto que podríamos destacar en decenas y decenas de producciones de una cinematografía como la italiana, por lo cual, tampoco ha de ser la base para elevar esta –digámoslo ya- discreta película, más allá de sus merecimientos.

Y es que una vez más, aparece ese gusto por la planificación retórica, habitual en Dassin, en una base argumental que tiene mucho de sainestesca y en la que, justo es reconocerlo, uno por momentos aprecia ese gusto por el detalle irónico, bastante habitual en el cine de Billy Wilder. Me refiero a esos modos de comedia que el autor de THE APARTMENT (El apartamento, 1960), ofrecería tanto antes del rodaje de la obra que comentamos, como podría producirse con posterioridad a la misma. Y es que, no se si alguien lo habrá observado en alguna otra ocasión, los planteamientos de POTE TIN KYRIAKI, podrían parecer casi como un ensayo de la célebre y magnífica AVANTI! (Que sucedió entre tu padre y mi madre, 1972. Billy Wilder). Y más allá de ese cierto esquematismo del que adolece su conjunto, uno se queda en el film de Dassin, con detalles tan divertidos –y wilderianos- como ese reiterado tecleo del propietario de la taberna, cuando uno de sus usuarios reitera en la rotura de copas mientras se encuentra danzando una pieza típica. Son numerosos los apuntes incidiendo en dicha vertiente, pero dentro de un conjunto en el que el gusto por lo exótico marca una excesiva presencia –entre ello, la presencia de la música autóctona, que paradójicamente aparece como uno de los elementos más populares de la película-, lo cierto es que lo más auténtico, lo más perdurable de POTE TIN KYRIAKI se centra en esos pocos instantes, en donde se profundiza cara a cara en los sentimientos de sus personajes. Es algo que se manifestará en esa preciosa secuencia, en la que el marino que se muestra impotente a la hora de hacer el amor con Ilya, finalmente llegue a consumar su acto, gracias a la ternura que la prostituta le manifiesta. A la impagable secuencia en la que el veterano violinista se encierra en el aseo, resignado a no tocar más al haber sido humillado apelando a su falta de formación, hasta que sus amigos le brindan esa preciosa metáfora en torno a la musicalidad natural del canto de los pájaros. O, por supuesto, en esa conclusión final, quizá un tanto apresurada, en la que Homer se despida en barco de ese paraíso que ha intentando transformar, tirando al mar esa libreta, simbolizando con ello el fracaso de sus intenciones.

Calificación: 2

21/12/2016 03:25 thecinema #. Jules Dassin

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gravatar.comAutor: JORGE TREJO

ESTA VEZ TE VISTE MUY MEZQUINO EN TUS COMENTARIOS SOBRE ESTA PELÍCULA, QUE SIGNIFICÓ TANTO PARA LOS QUE ERAMOS JÓVENES EN LOS AÑOS 60´S, COMO PARA TIRAR AL MAR TU COMENTARIO, SIMBOLIZANDO CON ELLO EL FRACASO DE TUS INTENCIONES... DE TODOS MODOS TU BLOG DE CINE S MI PREFERIDO.

Fecha: 26/12/2016 23:51.


gravatar.comAutor: Juan Carlos Vizcaíno

Querido Jorge, nunca está de más discrepar un poco, jajaja. Gracias por ser tan fiel seguidor de este blog, y piensa que si siempre estuviéramos de acuerdo, la cosa sería terriblemente aburrida. Feliz 2017 amigo.

Fecha: 30/12/2016 04:56.


gravatar.comAutor: jorge trejo

IGUALMENTE MI QUERIDO JUAN CARLOS Y GRACIAS, DEVERAS MUCHAS GRACIAS POR TU BLOG...

Fecha: 31/12/2016 22:45.


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