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CINEMA DE PERRA GORDA

THE WAR GAME (1965, Peter Watkins) El juego de la guerra

THE WAR GAME (1965, Peter Watkins) El juego de la guerra

Resulta comprensible el impacto que en pleno apogeo del swinging London, pudiera tener la presencia de un producto de las características de THE WAR GAME (El juego de la guerra, 1965. Peter Watkins). Mediometraje realizado originariamente para la BBC, sufrió en su momento la prohibición de su exhibición en la pequeña pantalla por las autoridades competentes lo que –como suele ser en estos casos-, acrecentó su popularidad, le dio la oportunidad de ser exhibido en pantallas cinematográficas, le llevó a obtener numerosos galardones, e incluso lograr finalmente el Oscar al mejor documental de aquel año. Lo cierto es que pese a las más de cuatro décadas transcurridas desde que el producto fuera confeccionado, sigue manteniendo casi intactas sus cualidades como producto específicamente cinematográfico, dentro de su singular, verista y progresivamente pavorosa visión en falso documental de la posibilidad de un ataque nuclear a Gran Bretaña, tomando como base los bombardeos alemanes que dos décadas atrás realizaron las fuerzas nazis a la localidad de Dresden.

La película se inicia con una serie de advertencias sobre esta en principio lejana posibilidad, llevando la acción –siempre dentro de un montaje sincopado y mostrado con la frialdad de una voz en off que simula un reportaje televisivo-, el inicio de un conflicto entre el mundo occidental y el soviético a partir de la toma de los segundos del Berlín controlado por los occidentales. Todo ello no será más que el inicio de una escalada de tensiones que se materializará en un bombardeo nuclear a Inglaterra, en donde se materializará por un lado la imprevisión de las autoridades para prevenir la posible protección tras la acción, y por otra las devastadoras consecuencias derivadas del mismo, que llevarán en su progresiva evolución hasta el florecimiento de los más primitivos intentos de supervivencia y conservación del ser primitivo, y olvidando cualquiera de los rasgos que conforman la convivencia en nuestra civilización occidental.

THE WAR GAME tiene la virtud de ser visualmente impactante y al mismo tiempo dialéctica en su alcance divulgador. Esa distancia que se ofrece entre la voz que relata el falso reportaje, y las imágenes que ofrecen la horrible secuencia del proceso, nunca tiene un punto de contacto. La primera habla de la posibilidad, de su alcance, sus consecuencias, mientras que la fuerza de sus fotogramas aparentemente inconexos y nerviosos, se centran en el hecho, el horror, la inevitable realidad que proporciona una visión apocalíptica. No sería, por otro lado, la primera vez que el cine británico mostraba en su cine las consecuencias de la radioactividad –recordar a este respecto la magnífica THE DAMNED (Estos son los condenados, 1962. Joseph Losey)-, pero no se puede negar que el revulsivo de esta producción, pronto tuvo su consecuencia incluso en su vertiente humorística, propiciando un lado conectado con el teatro del absurdo, y manifestado en títulos realizados por Richard Lester, como HOW I WON THE WAR (Como gané la guerra, 1967) o THE BED SITTING ROOM (1969). Lo cierto es que en el film de Watkins se traduce una visión original por su concepción, que se distancia de propuestas cinematográficas precedentes como ON THE BEACH (La hora final, 1959. Stanley Kramer), y quizá por ello, por esa familiaridad y cercanía que proporciona el formato de falso reportaje documental y televisivo, favoreció su bastante merecida fama.

Hay, por otra parte, un rasgo que me pareció especialmente interesante, y que proporciona un especial carácter a los primeros minutos de la propuesta. Se trata de la presencia de un soterrado carácter irónico, muy representativo de la personalidad británica, y que se centra en poner en cuestión la escasa capacitación del gobierno británico en sus modos preventivos –esa guía previsora de la radioactividad que no ha tenido “muchas ventas” entre los ciudadanos ingleses-, o en la falsa frialdad de sus moradores manifestadas en unas manifestaciones que dejan entrever en el fondo similares debilidades que el resto de ciudadanos occidentales –sus justificaciones a la venganza o prejuicios de todo tipo-. La presencia de actores no profesionales, quizá en este caso proporciona una mayor credibilidad al conjunto, haciéndonos partícipes de ese descenso al infierno que paulatinamente nos introducen esas imágenes aterradoras que –lo confieso-, permanecerán en mi retina durante mucho tiempo. Momentos como la plasmación del horror del bombardeo en una pacífica familia británica que asiste conmocionada y salvaguardada bajo una mesa en sus casas, o el largo y casi insoportable travelling cámara en mano mostrando una hilera de contaminados desfigurados y desahuciados por los efectos de la radioactividad, rematados por los disparos de unas fuerzas de orden que no desean que sufran más en su imposible recuperación, la acción de las hordas linchando a agentes del orden o el fusilamiento en plena calle de dos de estos alborotadores, son sin duda momentos que deben quedar en la permanente vigencia de esa carrera armamentística que, si bien no ha llegado hasta el momento a los tintes apocalípticos que muestran estas imágenes, en realidad no dejan de estar presentes en el sentir colectivo de una humanidad que día a día camina hacia la barrera de la nada existencial.

Solo hay un elemento en THE WAR GAME que, a mi modo de ver, demuestra una relativo envejecimiento, y se centra en un montaje bastante elemental que sirve para vehicular contrastes entre algunas de las situaciones que se ven en pantalla y las manifestaciones de algunos de los personajes encuestados en este falso documental. Algo que tiene demasiada incidencia cuando se muestran las imágenes de la batalla que hipotéticamente se desarrolla en Berlín, en contraste con los comentarios que expresan los encuestados y que se muestran tranquilos ante esta posibilidad. Ese montaje un tanto pueril tiene acto de presencia en demasiadas ocasiones aunque, en conjunto, no logre mermar la eficacia de la propuesta y que este se convierta, en su conjunto, en uno de los exponentes más originales y valiosos de la ciencia-ficción europea en la década de los sesenta, y un título que en su propia singularidad y circunstancias de realización, alberga buena parte de su impacto.

Calificación. 3’5

2 comentarios

Ángel Vilches -

Sólo una cosa: los autores de los bombardeos que provocaron la masacre civil de Dresde no fueron los nazis sino Gran Bretaña y EEUU.