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CINEMA DE PERRA GORDA

BROOKLYN'S FINEST (2009, Antoine Fuqua) Los amos de Brooklin

BROOKLYN'S FINEST (2009, Antoine Fuqua) Los amos de Brooklin

El paso de los años, ha generado una constante sucesión de títulos de índole policíaca, dominadas por la problemática racial, el stress de la vida cotidiana de las grandes urbes norteamericanas, y un desencanto en torno al funcionamiento de los órganos de la Ley, hasta conformar un conjunto en el que el nihilismo se erija prácticamente como norma de comportamiento. No son nuevos estos planteamientos en las pantallas. Podemos remontarnos a títulos canónicos como el excelente PRINCE OF THE CITY (El príncipe de la ciudad, 1981) y otros exponentes en el cine de Sidney Lumet, a la obra de Spike Lee, o incluso a títulos previos del autor del film que centra estas líneas BROOKLYN’S FINEST (Los amos de Brooklyn, 2009. Antoine Fuqua). Ya hace algunos años –en concreto en 2001- TRAINING DAY (Día de entrenamiento, supuso en realidad la puesta de largo de este previo director de vídeos, quien con el paso de los años logró configurar una filmografía en la que incluso se centran propuestas de aventuras bastante apreciables, como KING ARTHUR (El Rey Arturo, 2004). Con el paso del tiempo, la andadura de Fuqua ha ido diversificándose en diversas vertientes –cortos, productos televisivos-, pero parece que con BROOKLYN’S FINEST retoma y amplia los logros que alcanzara con aquel TRAINING DAY, pese a lograr menor eco que en aquella ocasión –en que la película alcanzó un Oscar para Denzel Washington y una paradójica nominación al mejor actor secundario para un espléndido Ethan Hawke cuando, reloj en mano, aparecía en pantalla, más tiempo que el galardonado-.

De aquella ya un poco lejana película, Fuqua aprovecha la presencia de un Hawke más curtido y cada día mejor actor, quien se erige en uno de los tres protagonistas de las tres historias que configurarán el mosaico coral de sendos seres que viven su vida como policías en un New York caótico, y del que no pueden desprenderse de unos problemas de distinta índole que asfixian o, simplemente, han acabado por anular su existencia como auténticos seres humanos. El primero de ellos será el veterano es Eddie (magnífico Richard Gere), un agente que deambula como un auténtico espectro, esperando se cumplan los siete días que le quedan para poder jubilarse, y que solo tiene como mero consuelo su casi mecánico sexo con una joven de la que en realidad tampoco se siente enamorado. Otro de ellos es Tango (no menos notable Don Cheadle), acuciado entre el respeto y el cumplimiento de la Ley, pero que se encontrará ante la encrucijada del seguimiento a la misma, y la lealtad hacia un delincuente que en un momento dado le salvó la vida. Finalmente, el tercer vértice del triángulo, y quizá el más dramático emocionalmente, será el que plantee Sal (un Hawke admirable; atención a sus miradas en momentos clave antes de realizar actos reprobables, como el asesinato con el que se iniciará la película en la persona del soplón encarnado por el siempre magnífico Vincent D’Onofrio). Sal ha sido durante años un agente cumplidor de los mandatos de su profesión, pero en un momento dado entiende que ello no sirve ni siquiera para poder alcanzar un nivel de vidas mínimamente confortable –su esposa se encuentra a punto de dar as luz gemelos, sufriendo las consecuencias de la humedad que genera su limitado hogar-. Esta circunstancia casi le obligará, aunque ello le lleve a vivir un constante tormento, a actuar intentando llevarse el dinero que localice en las acciones policiales encaminadas en la captura de droga –en un momento dado llegará a señalar a su compañero que en realidad esos montantes no son revertidos en la sociedad por sus superiores-.

Así pues, BROOKLYN’S FINEST se erige como un terrible cuadro social en el que prácticamente sus personajes se irán encontrando ante un progresivo callejón sin salida. Cierto es que Fuqua en ciertas ocasiones abusa en exceso en la verborrea característica de los delincuentes de color, e incluso en algún momento el aspecto violento del film no quede lo suficientemente medido.- Sin embargo, ello no nos impide asistir a un relato que demuestra una mayor madurez al ser comparado con el citado y en su momento tan alabado TRAINING DAY –curiosamente, en esta ocasión, la crítica americana recibió la película con bastante desdén-. La misma se erige como una mirada bastante desoladora –por su características me recordó otro título también infravalorado hace unos años; DARK BLUE (2002, Ron Shelton)-, en torno a ese submundo que en realidad se esconde en las alcantarillas de lo que en teoría deberían ser las instituciones sobre las que el ciudadano ha de encontrar su máximo grado de defensa. Y la agudeza del planteamiento del film, nos revela que el propio ciudadano apenas valora la labor de esos agentes que se juegan la vida por unos sueldos en ocasiones infrahumanos que precisamente por ello, o bien tendrán que incurrir en esos mismos delitos que en teoría deben perseguir o, quizá lo que es peor, en el fondo no encuentren en el desarrollo de su profesión, más que la piedra de eje del hundimiento de su personalidad. Todo ello es plasmado por Fuqua con un considerable sentido del rimo, sabiendo al mismo tiempo equilibrar las corrientes actuales dentro del género de acción, sin que ello le lleve a incurrir en excesos en los que con facilidad podría haber recaído otro cineasta más dado a la acción pura y dura, y sin el más mínimo sentido de la puesta en escena.

Por fortuna, y pese a encontrarnos en un terreno en el que casi resulta inevitable contemplar episodios caracterizados por una gran violencia, lo cierto es que existe en BROOKLYN’S FINEST un fuerte componente de sincera compasión hacia tres seres que navegan en aguas cenagosas de las que prácticamente apenas pueden emerger. Y es curioso –y supongo que no supondrá una elección casual al respecto-, que el único superviviente de nuestros protagonistas, sea el que menos apego a la vida ha venido manifestando a lo largo del relato. Es decir, una vez más ese aliento nihilista que preside todos y cada uno de los fotogramas de esta película que podrá gustar por igual a los amantes del cine de acción, que a aquellos que aprecien en este subgénero una mirada sombría y casi sin posibilidad de salida, emanada por una sociedad consumista. Un mundo amante de la ganancia fácil, en el que el ejercicio de la delincuencia en realidad se extiende al conjunto de una sociedad en constante, peligroso y casi incendiario estado de ebullición. Dentro del cual esos estallidos delictivos no suponen más que la manifestación más de una sociedad en constante estado de descomposición. Es por ello que esos planos finales de Eddie, que no concede la menor importancia a haber sido partícipe de una operación policial que ha salvado la vida de unas jóvenes secuestradas e inducidas a la prostitución –paradójicamente cuanto ya ha entregado sus atributos como agente de policía-, no suponen más que la constatación de un fracaso existencial y, por consiguiente, una metáfora del hundimiento de un sistema cuyas raíces democráticas se encuentran por completo putrefactas.

Calificación: 3

CHRISTOPHER STRONG (1933, Dorothy Arzner) Hacia las alturas

CHRISTOPHER STRONG (1933, Dorothy Arzner) Hacia las alturas

Conocida a través de su nombre por ser prácticamente la única directora existente en el Hollywood de los años treinta, y del mismo modo apenas apreciada a través de su obra, de antemano he de reconocer que el visionado de CHRISTOPHER STRONG (Hacia las alturas, 1933) supone para mi el primer contacto con la filmografía de una realizadora que se extendió en poco más de una quincena de títulos, hasta su retirada en 1943 –falleció en 1979 con ochenta y dos años de edad-. Por algo se empieza, y he de reconocer que de entrada no esperaba demasiado, a través de la frivolidad que transmiten los primeros minutos de esta producción de la KO Pictures –aún no había llegado la RKO-, en la que se describe un ambiente de alta sociedad, donde sus jóvenes pupilos se plantean en una fiesta una serie de juegos sobre sentimientos. Lo que en un principio se puede establecer como una película –que no llega a alcanzar los setenta minutos de duración-, caduca e irrelevante, poco a poco va adquiriendo carta de naturaleza, siempre dentro de la modestia de su planteamiento. Un planteamiento que se establecerá en la oposición entre dos seres totalmente antitéticos. Por un lado la figura de la fuerte y masculinizada Cynthia Darrington (Katharine Hepburn) –a la que no costaría trasladar como un trasunto de la propia realizadora- , una joven y aguerrida aviadora a la que se ha elegido como representante de uno de esos estériles juegos, por ser una mujer que alardea de no haber amado a nadie nunca. Por su parte, otro de los juegos traerá a Sir Christopher Strong -Colin Clive, bien diferente y demasiado envejecido, en comparación a su rol en FRANKENSTEIN (El Doctor Frankenstein, 1931. James Whale), definido en su demostrado amor hacia su esposa Eleine (Billie Burke), y padres ambos de Mónica (Helen Chandler). Lo que podría parecer una paradoja del destino, pronto se irá convirtiendo en una casi increíble realidad, puesto que dos seres tan opuestos en su pensamiento y comportamiento como Cynthia y Christopher, ambos relevantes en sus respectivas profesiones, y caracterizados por el hecho de suponer destacados exponentes de sendas formas opuestas de entender la existencia, quedarán unidos precisamente a través de dicha oposición. Para el político, el encuentro con la aviadora supondrá la apertura hacia un mundo que hasta entonces se mantenía cerrado, mientras que esta verá en él una sensibilidad de la que hasta entonces jamás había gozado. Se abrirá para ellos una relación amorosa que permanecerá ajena a la esposa de Christopher, mientras que la hija del matrimonio quedará repudiada por su madre al ligar esta a un joven y atractivo muchacho que se encuentra casado –Harry Rawlinson (Ralph Forbes)-.

En definitiva, lo que poco a poco propone con un conseiderable sentido del ritmo, utilizando de manera muy especial los silencios y las miradas de sus intérpretes, es el desmoronamiento de un mundo anacrónico –especialmente el representado por el matrimonio Strong-, aunque la fuerza del representado por la aguerrida aviadora, en el fondo no sea aún suficiente para proponer una renovación y, sobre todo, una sensación de que la sociedad de aquellos primeros años treinta, se encontraba aún convulsa en plena gran depresión –aunque la misma se desarrolle en ámbitos de la alta sociedad-. En ellos se plasmará la posibilidad de aceptar determinados códigos de comportamiento y libertad de sentimientos que, de manera progresivamente dramática, irá introduciendo la realizadora con un considerable sentido de la sensibilidad. Secuencias como la que permite contemplar a la esposa del Christopher a los dos amantes –cuando en realidad ambos se están despidiendo del romance que han mantenido en realidad casi a distancia-, son reveladoras de una mujer que sabía trasladar a la pantalla con sensibilidad el sentimiento amoroso, sino con una personalidad especialmente definida, si al menos a la altura del nivel medio esbozado por nombres como Gregory La Cava o John Cromwell –dos de los directores más recurrentes de la productora en aquellos años-. Dentro de ese conjunto, la Arzner demuestra un nada desdeñable sentido de la delicadeza, y sobre todo, cabría destacar CHRISTOPHER STRONG como una auténtica película puente, dentro de la implantación del nefasto código Hays. Realizada en 1933 –año en que este se implantó-, estoy convencido que caso de haberse filmado apenas un año antes, la conclusión del film no hubiera adquirido el alcance trágico que propone. Sin embargo, y sin que ello sirva como elemento de justificación, hay que reconocer que la elección de dicho final propondría una insólita catarsis en el cine de aquellos tiempos y, quizá por ello, la contundencia de ese esfuerzo casi sobrehumano de Cynthia por superar todos los records de altura, queden superpuestos –un detalle de puesta en escena magnífico- a los recuerdos gratos y menos gratos que han forjado una relación que jamás ya va a poder prolongarse en el tiempo. En definitiva, y pese a su aparente corto alcance, no cabe duda que la propuesta de la Arzner sigue manteniendo parte de su vigencia, sobre todo sostiene sus costuras vigentes ocho décadas de su realización y, sobre todo, invita al seguimiento de todo aquello que pueda llegar hasta nosotros de su obra –lo cual, cierto sea de paso, no resulta tarea fácil-. Lástima que el enunciado dramático que permite la conclusión del relato no llegue hasta sus últimas consecuencias –da la impresión que el rodaje pilló la misma en plena implantación del señalado código Hays-, proponiendo la tragedia absoluta que no solo se cernirá con la joven accidentada, sino ante todo en los personajes que, con vida, tendrán que sufrir en sus conciencias el hecho de haber sido copartícipes de la misma.

Calificación: 2’5

CONFIDENTIAL AGENT (1945, Herman Shumlin) [Agente confidencial]

CONFIDENTIAL AGENT (1945, Herman Shumlin) [Agente confidencial]

CONFIDENTIAL AGENT (1945) –lógicamente no estrenada en su momento en nuestro país-, es, por diversos motivos, una película extraña, imperfecta y, al mismo tiempo, en sus mejores momentos, apasionante. Extraña por suponer una de las dos únicas incursiones de Herman Shumlin en el terreno de la realización cinematográfica –posteriormente se inclinó por el terreno teatral-, por abordar una temática poco frecuentada dentro del terreno del cine combativo, y que de entrada el espectador ya sabía se encontraba perdida de antemano –la incursión por la causa republicana española, perdida en 1939, cuando el film se filmó en 1945-. También por la propia incursión como pareja protagonista a dos intérpretes tan opuestos como Charles Boyer y Lauren Bacall, o esa extraña mezcla entre film de espías, noir e incluso dotando a su conjunto una extraña sensación de fantasmagoría. Sin embargo, por encima de todas estas consideraciones, a mi juicio si por algo cabe destacar esta atractiva película, es la descripción que se ofrece de su principal personaje –Luis Denard (Boyer)-, como uno de los perdedores más extraños y desoladores de cuantos poblaron la galería del cine negro norteamericano.

Denard es un pianista español –la declamación en inglés de su versión original resta credibilidad a los espectadores de nuestros país-, al que las tropas franquistas mataron a su esposa e hija, y que ha sido enviado a una misión en Londres –para el que cruzará el Canal de la Mancha-, con el objeto de asumir la misión de convencer a los propietarios de las minas de carbón escocesas, impidiendo la venta de su producción a los fascistas italianos, logrando con ello detener los avances contra los republicanos. Será este un punto de partida -tomando como base una novela de Graham Greene- que muy pronto nos permitirá descubrir una extraña galería de personajes. Poco a poco Denard encontrará que no puede confiar prácticamente en ninguno de ellos, incluso cuando ya se encuentra en tierras británicas. A partir de su llegada y establecimiento en una vetusta pensión encabezada por la siniestra Mrs. Melendez (Katina Paxinou), nuestro hombre solo encontrará en realidad apoyo en la joven Rose Cullen (Bacall) –que inicialmente es la que más reticencias le había planteado en su encuentro-. Y uno de los elementos que de entrada resultan más atractivos en CONFIDENTIAL AGENT, reside en la extraña química que se brinda entre Charles Boyer y Lauren Bacall, variando ambos sus habituales registros interpretativos –para la Bacall este fue su segundo film, renunciando considerablemente al glamour que había presentado en la magnífica TO HAVE AND HAVE NOT (Tener o no tener, 1944. Howard Hawks). A ello hay que unir la enorme fuerza que proyecta la magnífica y tenebrista fotografía en blanco y negro de James Wong Howe y, sobre todo, una sombría galería de secundarios, que parecen elegidos por el mejor director de casting posible, en la que junto a la citada Paxinou podríamos destacar al siniestro Victor Francen encarnando al agente fascista Licata –en todo momento empeñado bajo sus finos modales en lograr el objetivo de alcanzar ese carbón para el triunfo de los fascistas; recordemos que la acción de la película se centra en 1937-.

Sin embargo, personalmente y por encima de sus logros estéticos, e incluso expresionistas –que tienen su marco de especial relevancia en las secuencias desarrolladas en el interior de la pensión en la que se hospeda Renard-, lo que de verdad aparece como el elemento más significativo de la película, es esa constante sucesión de contrariedades sufridas por un hombre que lucha por unos nobles ideales, y que solo encontrará un interminable camino de espinas, hasta el punto de erigirse como uno de los antihéroes más desencantados que pudiera contemplar la pantalla en aquellos tiempos. Se verá en principio despechado por Rose, paulatinamente irá comprobando como todos los seres que le rodean en el fondo le son hostiles, incluso Mrs. Melendez, en teoría colaboradora republicana, o ese extraño personaje hindú, que si bien en su mente ida traerá problemas a Renard, no dejará de hacerlo en su momento con la siniestra propietaria de la lúgubre pensión. Tendrá su única ayuda en la pequeña sirvienta –Else-, a la que esta maltrata y que desde el primer momento ha simpatizado con nuestro agente, lo que llegará a costarle la vida –será este el momento de mayor tensión del relato, al tiempo que mayor repercusión proyectará en el enviado republicano-. Pero no pararán ahí sus desdichas, Renard fracasará cuando logre acceder a la reunión de los empresarios del carbón –incluso el mayordomo de la cita, en connivencia con Licata, le despojará de la documentación que le acredite como tal agente-. Prosiguiendo en su denodado afán por cumplir con la misión encomendada, se plantará ante la masa de mineros, deseosos de trabajar durante toda la semana, y para los cuales las penalidades que puedan vivir los republicanos españoles, en realidad les tienen prácticamente sin cuidado, aunque uno de los mineros más veteranos y respetados por la colectividad se sienta en un momento dado solidario con este. Sin embargo, su tenacidad permitirá que los magnates del carbón decidan rescindir el contrato que ya tenían concertado con Licata –presente en todo este proceso-.

Todo será un cúmulo de penalidades en un marco de absoluto pesimismo para nuestro protagonista, a quien se preparará una huída cuando en realidad de él solo se esperaba su definitiva eliminación al ser detenido por la policía –acusado injustamente de la muerte de Contreras (Peter Lorre), debido sobre todo a una insuficiencia de corazón-. En realidad, serán agentes republicanos los que logren rescatarlo, facilitándole su huída en barco con un inesperado final feliz –la presencia en él de Rose- que, pese al mismo, no deja de aparecer revestida como un giro más en esa constante sensación de pesimismo existencial que caracterizará la andadura errante de este hombre que, casi como moderno e idealista sucesor de Don Quijote, en realidad se ha embarcado en una aventura que, incluso pese a las aparentes y amables costuras de su conclusión, todos sabemos no podrá más que tener un desenlace tan pesimista como el que ha presidido el resto del metraje, aunque en el trayecto haya tenido una pequeña segunda oportunidad para el amor.

Calificación: 3

GOLDEN SALAMANDER (1950, Ronald Neame) La salamandra de oro

GOLDEN SALAMANDER (1950, Ronald Neame) La salamandra de oro

Artífice de una filmografía extendida como director durante prácticamente cuatro décadas en unos veinticinco títulos, en líneas generales caracterizada por un nivel como mucho discreto, lo cierto es que quizá se podría calificar a Ronald Neame en calidad de poco distinguido representante del artesanado británico –en líneas generales caracterizado por una menguada inspiración-, desarrollando un tipo de cine quizá un gramo por debajo del nivel medio generado en dicha cinematografía. Un nivel por cierto bastante superior al que se le suele reconocer. Es por ello curioso señalar que GOLDEN SALAMANDER (La salamandra de oro, 1950), siendo como es su segundo largometraje, me aparezca quizá como el título más solvente de cuantos he contemplado hasta la fecha de su filmografía, sin que ello me haga señalar que nos encontremos ante un exponente de una valía superlativa. No obstante, sí asistimos a una propuesta modesta en su expresión, centrada en el género de la intriga de aventuras, que hemos de reconocer se integra dentro de ese estimable nivel medio presente en el cine de las islas. Un cine en el que la intriga y el misterio, ejercería durante décadas una parte importante de su producción.

GOLDEN SALAMANDER se inicia con un nocturno casi inhóspito, dirigiendo la cámara al interior del vehículo que desplaza con grandes dificultades David Redfern (Trevor Howard) en medio de una espesa tormenta, circulando por una peligrosa carretera. Su aguda percepción le permitirá librarse de un desprendimiento, contemplando como en el mismo se ha despeñado un camión. Caminando como puede entre la tormenta y la nocturnidad, Redfern descubrirá que el camión porta un cargamento de armas, logrando esquivar la llegada de dos sujetos que se acercan el accidentado vehículo, y llegar hasta la pequeña localidad costera turca que es objeto de su destino, ya que se trata de un arqueólogo británico destinado para recuperar un tesoro etrusco localizado varios años atrás en tierras turcas, y custodiado hasta ese momento por el acaudalado, elegante e influyente Serafis (Walter Rilla). El visitante se hospedará en una taberna, en la que pronto recibirá la atención de la joven Anna –la ya entonces bellísima Anouk Aimée, aunque anunciada tan solo como Anouk en los títulos de crédito-, con quien poco a poco irá acercándose. Anna es hermana del joven Max (Jacques Sernas), conservando ambos el deseo de poder retornar hasta Francia -su país de origen- en un plazo no muy lejano. Por su parte, Max será el ayudante del siniestro Ranki (Herbert Lom) –se observará entre ellos una extraña nuance homosexual, detectable en el instante en el que el segundo contempla la chaqueta que Max tiene en el respaldo de su silla- y que Redfern le ha dejado para poder huir de la población y llegar hasta Francia, donde le envía una carta de contacto a un marchante de pintura, dadas las actitudes pictóricas del joven.

Sin embargo, lo que en un principio se planteaba ante la imagen del simple traslado de un tesoro –en donde destacará la presencia de esa salamandra de oro, cuya leyenda llegará a obsesionar a nuestro protagonista-, se articulará en el film de Neame como un relato sencillo en su base argumental, pero que destaca en la articulación de una atmósfera malsana, en la que ese mundo rural y costero que aprecia nuestro protagonista no deja de aparecer con matices en ocasiones siniestros –ese ayudante árabe en cuyas manos encontrará el arqueólogo el colgante que portaba Max antes de su partida-. No cabe duda que uno de los elementos que potencia esa circunstancia, lo ofrece la aportación de Oswald Morris como operador de fotografía. Pero también lo hará la planificación de Neame, centrado en la búsqueda de encuentres cerrados y opresivos –sobre todo en las secuencias de interiores- encaminadas a crear un aroma malsano y de peligro latente, que tendrá asimismo elementos sorprendentes, como la manera con la que se plasma el –previsible- encuentro de David con el cadáver de Max. Lo hará mientras se encuentre bañándose, contemplando junto a unos peñascos una extraña nube de gaviotas. Su intuición le hará introducirse en el interior de dichas aguas, encontrándose bajo las mismas el cuerpo inerte del desdichado joven, al que de alguna manera había forzado a intentar abandonar un modo de vida dominado por la dependencia –hasta entonces oculta para el arqueólogo- de Serafis, de quien Ranki era uno de sus múltiples colaboradores –otro de ellos será el máximo representante policial en la localidad-.

Contemplando GOLDEN SALAMANDER, uno tiene la ligera impresión de asistir a versiones en tono menor de adaptaciones de novelistas como Eric Ambler, en títulos como THE MASK OF DIMITRIOS (1944) y tantos otros. En esta ocasión, el grado de interés de la propuesta no llega al del citado de referente de Negulesco. No existe en la película la suficiente complejidad y si, sin embargo, la sensación de asistir a una pequeña película, en la que no hay excesivo margen para la sorpresa, pero cuya atmósfera, la propia eficacia de sus elementos, o incluso algunos de sus episodios –la huida del arqueólogo de la persecución de Raski, a través de una escarpada montaña, merced a la ayuda de Agno (Wilfrid Hyde-White), uno de los responsables de la taberna-, proporcionarán a esta pequeña producción el suficiente interés, demostrando que también en Inglaterra el funcionamiento de una determinada serie B, podía proporcionar resultados cuanto menos estimables como el que nos ocupa.

Calificación: 2’5

THIS MEANS WAR (2012, McG) Esto es la guerra

THIS MEANS WAR (2012, McG) Esto es la guerra

¡Quien me iba a decir que, de manera totalmente inesperada, iba a incurrir en la trampa de contemplar un film firmado por el fantasmagórico McG! Se trata de uno de esos casos en los que, sin haber visto título alguno de los pocos por él filmados, la intuición me hace recrear todo aquello que jamás apreciaría como valioso en el cine que me gusta contemplar. Pero hete aquí, como la curiosidad de contemplar como funcionaba un reparto tan curioso como el formado por el espléndido Tom Hardy –atención a una superestrella en potencia-, el aparentemente melifluo Chris Pine –del que nos llevaremos una sorpresa- y la pizpireta Reese Witherspoon –que lo queramos o no, sigue manteniendo el rumbo de su carrera, aunque en ella se echen de menos roles de mayor arrojo-, me planteé mi periódica sesión de “cine de palomitas”, hasta descubrir en los títulos de crédito la firma del tal McG. Ya era tarde para dejar la elección tomada… y confieso que no me arrepiento de ello, ya que pese a que entre nuena parte de la crítica estadounidense ha llegado a ser calificada como la peor película del año (sic), lo cierto es que encontré en ella un producto tan discreto como por momentos divertido, en el que la la presencia de clichés propios dentro de los típicos triángulos de comedia que se han venido sucediendo desde que el género se consolidara en el séptimo arte.

Y lo cierto es que THIS MEANS WAR (Esto es la guerra, 2012, McG) se inicia bajo los peores augurios, dentro de una secuencia de acción en la que los dos agentes protagonistas FDR Foster (Pine) y Tuck (Hardy), efectúan una operación en teoría considerada secreta y planificada dentro de la discreción, pero que bajo su altanería se convertirá en un auténtico despropósito, levantando los ánimos de venganza de uno de sus protagonistas, el temible Heinrich (Til Schweiger). La secuencia será una demostración del peor desciñe de acción de nuestros días, dominada por el abuso del plano corto, hasta llegar a unos extremos casi incomprensibles bajo la mirada humana. Sin embargo, y por fortuna, tan solo otra escena del film asumirá –en menor medida- esta temible tendencia, puesto que la película se inclinará por una vertiente de comedia, centrada en la extrema camaradería de los dos agentes, que tienen su despacho y sus acciones frente a frente en la central desde la que ejecutan sus misiones. Sin embargo, y pese a su buena presencia y la facilidad que en teoría tendrían para conseguir conquistas femeninas, ambos recaerán de forma paralela en la tentación de exponer sus perfiles en las redes sociales de Internet. En el perfil opuesto se encontrará Lauren (Witherspoon), una vendedora de parrillas, a la que una íntima amiga incluirá sin su permiso su perfil también en estas redes sociales, produciéndose la casualidad de que su perfil provoque la atracción de los dos protagonistas masculinos.

Como se podrá deducir, a partir de dicha premisa, el devenir de THIS MEANS WAR se dirime en una sucesión de situaciones encaminadas a dilucidar cual de las dos personas será por la que finalmente se decidirá Lauren, ya que FDR se caracterizará por su elegancia, mientras que Terick –que se encuentra separado y con una hija-, queda definido por una personalidad más brutal pero quizá más noble y directa. Evidentemente, a partir de ese doble contacto, nuestra protagonista femenina no dejará de someter a sus dos inesperados candidatos –que inicialmente no conocen ser competidores en sus sentimientos-, bajo los consejos de su experta amiga. Sin embargo, llegará un momento en que Trick y FDR descubran la realidad de que son rivales en el amor, estableciendo para ello un pacto que en realidad jamás cumplirán. Y uno de los elementos más divertidos del film de McG, reside en la incorporación de los adelantos de información –bordando claramente los límites de la intimidad, y aludiendo para ello a la denominada ley patriótica-, procedentes de su profesión, a la hora de seguir los pasos de sus respectivos oponentes, lo que provocará situaciones ciertamente divertidas y, ante todo, discurriendo la película dentro de un ritmo ligero, pero nunca dominado por los parámetros actualmente en vigor dentro del cine de acción. Secuencias como la que muestran los supuestos gustos pictóricos de FDR ante Lauren –para lo cual utilizará la ayuda de unos pinganillos que en un momento dado le fallarán-, o la progresiva escenificación que ambos pondrán en marcha al conocer los gustos de esa mujer deseada por ambos. Ese juego puesto a punto utilizando las máxima tecnologías, llegarán incluso a plantear una situación que será descubierta por Trick en los últimos instantes del film, pero que en su momento revestirá una singular efectividad, excitando al máximo los celos de FDR, con quien llegará a romper todo tipo de amistad.

Ni que decir tiene que en un momento dado, la intromisión del temible Heinrich –que ha logrado localizar en la distancia a aquellos das agentes que destrozaron su valiosa operación, servirá para unir de nuevo a esos dos amigos de toda la vida, compañeros de andanzas –tal y como lo efectuaran en tantas buddie movies –como en el caso de LETHAL WEAPON (Arma letal, 1987. Richard Donner), aunque aplicando una mayor dosis de sentido del humor –confieso que en la ligereza del film en varias ocasiones me carcajeé a gusto, revelando en las indicaciones que Lauren ofrece a su amiga y que son contempladas por estos, una visión bastante acerada de dos arquetipos de masculinidad que irán variando de forma deliberada, con la sola intención de captar el interés de la joven candidata del amor de ambos. Llegados a este punto, y aunque soy consciente que no todo el mundo se mostrará de acuerdo, estimo que la química que ofrece el terceto protagonista –unamos a ello a la divertida Chelsea Handler en el rol de Trish, la eterna compañera-, y al deseo del previsiblemente temible McG de huir de ese sentido del exceso que solo mostrará en plena vigencia en ese olvidable episodio de inicio y en el tramo final del film, permiten que su resultado final devenga simpático. THIS MEANS WAR es una película que se centra en un triángulo amoroso que será resuelto de forma tan previsible como convencional, que no nos evitará conocer una sorpresa final por parte de un Trick que fue más honesto de lo previsible en aquella velada que tuvo con Lauren, y en la que desactivó todas las cámaras que se encontraban instaladas en el domicilio de esta. En definitiva, y pese a todas las valoraciones negativas, de vez en cuando resulta hasta grato reconocer que en un producto de puro consumo, uno se puede encontrar hora y media de sano y ligero divertimento… aunque ello no me haga disipar los recelos hacia la figura de este director de tan estrambótico nombre.

Calificación. 2

TINKER TAILOR SOLDIER SPY (2011, Tomas Alfredson) El topo

TINKER TAILOR SOLDIER SPY (2011, Tomas Alfredson) El topo

Al margen de que hasta el momento su andadura como director en la gran pantalla ha sido más bien escueta –por el contrario, esta se ha centrado en el medio televisivo-, he de reconocer que hasta la fecha no había contemplado ninguno de los pocos títulos que el sueco Tomas Alfredson había firmado, siendo TINKER TAILOR SOLDIER SPY (El topo, 2011) el primero que he podido apreciar. Revestido de una más que notable acogida crítica, y tomando como base una novela de John Le Carré, que bastante años atrás diera como fruto una muy recordada serie televisiva, lo cierto es que ya de entrada hemos de reconocer la valía de la propuesta de Alfredson, aunque del mismo modo quizá esa catarata de elogios recibidos en su momento, hayan hecho mella en mí a la hora de sentir una relativa decepción. Decepción que no se centran en el hecho de las debilidades del film –dotado de una estructura corpórea y prácticamente definido sin fisuras-, sino de la sensación que aprecio de asistir a una propuesta de cine de espías que, en realidad, no aporta nada a lo que en el pasado, lo hicieran, títulos menos prestigiados, como FUNERAL IN BERLÍN (Funeral en Berlín, 1966. Guy Hamilton), THE DEADLY AFFAIR (Llamada para un muerto, 1966. Sidney Lumet), o más reconocidos, como la previa THE SPY WHO CAME IN FROM THE COLD (El espía que surgió del frío, 1965. Martin Ritt) –las dos últimas también surgidas de la pluma de Le Carré- o tantos y tantos exponentes del mismo. Es decir, que para valorar en la medida que merece, la enrevesada y, en el fondo, poco sorpresiva trama en la que se basa TINKER TAILOR SOLDIER SPY, debemos dejar de lado lo que se nos propone en sus minutos iniciales –en donde Control (un eminente John Hurt), manda hasta Hungría a un emisario para descubrir que espía se ha introducido en el denominado Circus británico –una especie de elite de los servicios secretos de inteligencia-, cayendo en apariencia muerto en el desempeño de su función en el país de la Europa Oriental. A partir de ese momento, el entramado dramático del film se fraguará en una serie de investigaciones y continuas sospechas en torno a todos los componentes de ese reducido grupo de espías, que desarrollan su labor en plena Guerra Fría –aunque en la película prácticamente se les vea casi siempre reunidos en una amplia mesa redonda-. Para poder resolver el caso y descubrir cual de ellos es la que podríamos denominar “manzana podrida” del mismo, se reclutará y sacará de un determinado ostracismo al veterano George Smiley (un Gary Oldman en el que quizá sea el rol más memorable de su carrera, desprovisto de los histrionismos que le caracterizaran en el pasado).

A partir de establecer la misión, Control establecerá que ese espía introducido en los servicios secretos ingleses se reduce a cinco personas, entre las que se podría encontrar el propio Smiley. En realidad, si se ha de buscar algo nuevo en una película de estas características, un cierto grado de decepción se encontrará al espectador predispuesto a una propuesta tipo THE BOURNE IDENTITY (El caso Bourne, 2002. Doug Liman) o dominada por los planos cortos y una narrativa tan en moda en nuestros días, como espero caduca lo antes posible. Sin embargo, lo que hace atractivo –y, por momentos, apasionante- el film de Alfredson, no reside en el contenido –con ser este valioso-, sino en la manera con la que es plasmado en la pantalla. La capacidad que alberga a la hora de describir un Londres dominado por la grisura de principios de los setenta, en el que apenas hay lugar para exteriorizar cualquier mínimo atisbo de optimismo existencial. Lo ofrece en una puesta en escena medida, calculada y, sobre todo, sinuosa, en la que los movimientos de cámara parecen erigirse como discretos testigos de sucesos que en su mayor parte están revestido por conversaciones, gestos, algunos hechos violentos que en ocasiones incluso no son más que una farsa. En realidad, la propuesta de Alfredson y Le Carre –que también ejerce como uno de sus numerosos productores ejecutivos-, accede a ese casi misterioso status, merced a la comunión de la insinuante capacidad visual del realizador sueco, junto a la fotografía grisácea y casi áspera de Hoyte Van Hoytema, unido a la excelencia de un reparto en el que el engrase es casi perfecto –aunque no por ello deje de destacar a los ya citados Oldman, Hurt y el joven Tom Hardy-.

A partir de dichas premisas, en realidad el drama del film se centra en el análisis de las sospechas y debilidades de todos los posibles sospechosos, hasta que el destino revele la identidad de uno de ellos, que bien podría haber sido otro, ya que no es ese el objetivo de la propuesta. En TINKER TAILOR SOLDIER SPY interesa más esa amarga y casi desesperanzada visión que se ofrece de la condición humana, plasmada a través de esos privilegiados agentes que en el fondo no confían ni en ellos mismos, erigiéndose como esas fichas del simbólico tablero de ajedrez que es la propia existencia. Esa sensación de ausencia de asideros morales, la eterna sospecha entre unos y otros, en la separación que uno de los sospechosos –que esconde su condición homosexual- realizará de su pareja, la utilización que se realiza de varios de sus personajes, como la que brinda Smiley con el joven Ricky Tarr (Hardy), al que enviará a Paris sabiendo que lo que le propone a cambio no va a poder ser cumplido. O, sin duda, la manera con la que concluirá el caso, rompiendo el ritmo que hasta entonces ha adquirido su metraje previo, y cuyo magnífico fondo sonoro y la propia planificación del mismo, incide en esa auténtica ruleta de la fortuna que en realidad trasciende por encima del un tanto enrevesado planteamiento dramático del film. Una película de la que, lo reconozco, esperaba un poco más, Pero solo en la medida de algunas entusiastas valoraciones que efectuaban algunos compañeros con los que coincido habitualmente. Hecha esta pequeña observación, no cabe duda que nos encontramos ante un más que interesante relato cinematográfico y, sin duda, un retorno al cine de espías, serio y comprometido, quizá un tanto abandonado en los últimos años, en beneficio de propuestas más frívolas y dominadas por la espectacularidad.

Calificación: 3

2012; más cantidad, escasas "delicatessen"

2012; más cantidad, escasas "delicatessen"

Un año más –y con este ya son nueve consecutivos-, incluyo a los seguidores de CINEMA DE PERRA GORDA, la relación clasificada por puntuaciones del cine contemplado a lo largo del año. En este 2012 que ha concluido hace unas semanas, me gustaría destacar en primer lugar un elemento positivo; el aumento en el cine contemplado. Frente a los 204 títulos visualizados en 2011, este año se ha roto la tendencia decreciente de años precedentes, llegando hasta las 221 películas vistas -17 títulos más-. Por su parte, también en el terreno de las reposiciones, estas han aumentado ligeramente. De las 15 de 2011, se contabilizan las 19 del pasado año.

Paradójicamente, este año el nivel general de los títulos elegidos, apenas me han dado base para tres títulos valorados con sendos “4” –no incluyo en ellas las reposiciones-. No se si ello se debe a que este año he tenido más incidencia en asumir producciones más recientes, o simples azares del destino, que espero se rompa en el año que ya hemos iniciado. En cualquier caso, ahí va mi lista ordenada por puntuaciones y, dentro de ellas, cronológicamente, englobando mi dedicación cinematográfica de 2012. La polémica está servida.

CUATRO

.- EL ÁRBOL DE LA VIDA (Terrence Malick)

.- LA LEY DEL HAMPA (Joseph Von Sternberg)

.- LAS ZAPATILLAS ROJAS (Michael Powell & Emeric Presburger)

TRES

.- EL SEÑORITO PRIMAVERA (Cecil B. De Mille)

.- ESCLAVA DEL PECADO (Raffaello Matarazzo)

.- (The Colditz Store) (Guy Hamilton)

.- EL SECRETO DE PAULA (Rudolph Maté)

.- (Rescue Dawn) RESCATE AL AMANECER (Werner Herzog)

.- (Monkey on My Back) COMBATE DECISIVO (André De Toth)

.- AL LÍMITE (Martin Scorsese)

.- (M) (Joseph Losey)

.- (Without Warning!) (Arnold Laven)

.- DOS HOMBRES EN LA CIUDAD (José Giovanni)

.- (The Living Idiol) (Albert Lewin)

.- (The Cobwew) LA TELA DE ARAÑA (Vincente Minnelli)

.- LA MONTAÑA SINIESTRA (Edward Dmytryk)

.- (I Magliari) LOS ESTAFADORES (Francesco Rosi)

.- (Blade of Satans Bog) PÁGINAS DEL LIBRO DE SATÁN (Carl Theodore Dreyer)

.- UN HOMBRE SOLITARIO (Henry Levin)

.- CRUCE DE DESTINOS (George Cukor)

.- EL NUEVO FANTOMAS (Friedrich W. Murnau)

.- MORGAN, UN CASO CLÍNICO (Karel Reisz)

.- (Untramed Frontier) (Hugo Fregonese)

.- VALOR DE LEY (Joel & Ethan Coen)

.- PRIVILEGIO (Peter Watkins)

.- LUZ DE GAS (Thorold Dickinson)

.- VUELO NOCTURNO (Clarence Brown)

.- INNISFREE (José Luis Guerin)

.- LABIOS SELLADOS (Karl Malden)

.- (Night Tide) MAREA NOCTURNA (Curtis Harrington)

.- (The Maze) (William Cameron Menzies)

.- (Underground) LUCHA EN LA SOMBRA (Vincent Sherman)

.- (Apache Drums) TAMBORES APACHES (Hugo Fregonese)

.- (Fort Massacre) (Joseph M. Newman)

.- (Vingt-quatre heures de la vie d’un clown) CORTO (Jean-Pierre Melville)

.- EL ÚLTIMO TREN A KATANGA (Jack Cardiff)

.- J. EDGAR (Clint Eastwood)

.- (Riding Shotgun) EL VIGILANTE DE LA DILIGENCIA (André De Toth)

.- (The Day Hill Dawn) EL DÍA AMANECERÁ (Harold French)

.- UN MÉTODO PELIGROSO (David Cronenberg)

.- (Sleepwalking) SONÁMBULO (Bill Maher)

.- EL RENEGADO (Irving Pichel)

.- OTRA VEZ MIA (Lewis Milestone)

.- LAS MANOS DE ORLAC (Robert Wiene)

.- ASESINO IMPLACABLE (Mike Hodges)

.- (Tvâ mânniskor) DOS AMORES (Carl Theodore Dreyer)

.- (Die Spinnen. Der Goldene See) LAS ARAÑAS I (Fritz Lang)

.- (Die Spienen. Das Brillanten Schiff) LAS ARAÑAS II (Fritz Lang)

.- POBRE AMOR / EL VERDADERO AMOR DE SUSIE (David W. Griffith)

.- SATANÁS NUNCA DUERME (Leo McCarey)

.- EL AMARGO SILENCIO (Guy Green)

.- LOS VENCEDORES (Carl Foreman)

.- 52. VIVE O MUERE (John Frankenheimer)

.- LAS TRES NOCHES DE SUSANA (Frank Tashlin)

.- LOS IDUS DE MARZO (George Clooney)

.- LOS SEDUCTORES (Pascal Chaumeil)

.- LA DEUDA (John Madden)

.- LA MUJER DE NEGRO (James Watkins)

.- RESTLESS (Gus Van Sant)

.- LUCES ROJAS (Rodrigo Cortés)

.- UNA MUJER ESPERA (Delmer Daves)

.- ENTRE DOS JURAMENTOS (Robert Wise)

.- (The Colossus of New York) EL COLOSO DE NUEVA YORK (Eugène Lourié)

.- SANGRE EN PRIMERA PÁGINA (Clifford Odets)

.- EL ARCA DE NOÉ (Michael Curtiz)

.- LO CONTRARIO AL AMOR (Vicente Villanueva)

.- RONIN (John Frankenheimer)

.- EL GITANO (José Giovanni)

.- SANGRE SABIA (John Huston)

.- LETTY LYNDON (Clarence Brown)

.- PROMETHEUS (Ridley Scott)

.- (7 Faces of Dr. Lao) (George Pal)

.- MUERTE DE UN PRESIDENTE (Gabriel Range)

.- LA BOHÈME / VIDA BOHEMIA (King Vidor)

.- (Destry) HONOR Y VENGANZA (George Marshall)

.- ROBA BIEN SIN MIRAR A QUIEN (Ted Kotcheff)

.- (One of Our Mircraft is Missing) (Michael Powell & Emeric Presburger)

.- SINFONÍA DEL CORAZÓN (Alexander Hall)

.- GUANTES GRISES (Lewis Seiler)

.- CABALLO DE BATALLA /WAR HORSE (Steven Spielberg)

.- EL TOPO (Tomas Alfredson)

.- LA CONSPIRACIÓN (Robert Redford)

.- (Confidencial Agent) AGENTE CONFIDENCIAL (Herman Shumlin)

.- LOS AMOS DE BROOKLYN (Antoine Fuqua)

.- LIBERO (Kim Rossi Stuart)

.- UNA GRAN SEÑORA (William A. Wellman)

.- UN DIOS SALVAJE (Roman Polanski)

.- (The Next Voice You Hear…) (William A. Wellman)

.- (The Mysteries of Pittsburg) LOS MISTERIOS DE PITTSBURGH (Rawson Marshall Thurber)

.- (Dr. Elrich’s Magic Bullet) (William Dieterle)

.- LOS TEMERARIOS DEL AIRE (John Frankenheimer)

.- PERSIGUIENDO A AMY (Kevin Smith)

.- CAFÉ DE PUERTO (Raffaello Mattarazzo)

DOS

.- (La fumeria d’oppio) (Raffaello Mattarazzo)

.- AMOR Y OTRAS DROGAS (Edward Zwick)

.- (Two of a Kind) (Henry Levin)

.- (Night Train to Munich) (Carol Reed)

.- (Les Tricheurs) LOS TRAMPOSOSO (Marcel Carné)

.- (Curse of a Fly) (Don Sharp)

.- (Son of Ali Baba) (Kurt Newmann)

.- DESAFÍO AL DESTINO (William Conrad)

.- EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (Max Reinhardt y William Dieterle)

.- LAS HERMANAS (Anatole Litvak)

.- TORTURA (Alf Sjöberg)

.- CARNE (John Ford)

.- (Sommerstrum) TORMENTA DE VERANO (Marco Kreuzpaintner)

.- (La notte brava) NOCHE BRAVA (Mauro Bolognini)

.- LA HORCA FATAL (Nick Grinde)

.- AL BORDE DE LA ETERNIDAD (Don Siegel)

.- LUCHAS SUBMARINAS (Lloyd Bacon)

.- (Cattle Empire) EL IMPERIO DEL GANADO (Charles Marquis Warren)

.- LAS AMIGAS (Michelangelo Antonioni)

.- EN UNA ISLA TRANQUILA AL SUR (Delmer Daves)

.- VUELO DE ÁGUILAS (Mitchell Leisen)

.- EL CASO 880 (Edmund Goulding)

.- EFECTOS PERSONALES (David Hollander)

.- (Confessions of a Nazi Spy) (Anatole Litvak)

.- DESTINO OCULTO (George Nolfi)

.- TIERRAS DE PASIÓN (Víctor Fleming)

.- ADORABLE ENEMIGA (Harry C. Potter)

.- UN AMERICANO EN LA R.A.F. (Henry King)

.- (Millie) (John Francis Dillon)

.- CAPITÁN AMÉRICA. EL PRIMER VENGADOR (Joe Johnston)

.- LONDON BOULEBARD (William Monahan)

.- DRIVE (Nicolas Winding Refn)

.- TOKIO GA (Win Wenders)

.- AGUA PARA ELEFANTES (Francis Lawrence)

.- ESE DESINTERESADO AMOR (David Swift)

.- FORT COMANCHE (Joseph M. Newman)

.- HÉROES DE HIERRO (Francis D. Lyon)

.- (The Siege at Red River) ASEDIO EN RIO ROJO (Rudolph Maté)

.- (Black Friday) (Arthur Lubin)

.- EL TERCER DÍA (Jack Smight)

.- EL MAGO DE LA MUERTE (Nick Grinde)

.- TIMELINE (Richard Donner)

.- NUNCA ME ABANDONES (Mark Romanek)

.- EL VIDENTE (Maurice Elvey)

.- MI SEMANA CON MARYLYN (Simon Curtis)

.- ENTRE DOS MUNDOS (Edward A. Blatt)

.- SIETE ESPOSAS PARA UN MARIDO (Sidney Gilliat)

.- BUSCANDO LA FELICIDAD (Robert Mulligan)

.- (Swor of Sherwood Forest) LA ESPADA DEL BOSQUE DE SHERWOOD (Terence Fisher)

.- LA MILLONARIA (Anthony Asquith)

.- TEMPESTAD EN EL NILO (Terence Young & Zoltan Korda)

.- (Casanova Brown) (Sam Word)

.- THOR (Kenneth Branagh)

.- BEGINNERS / PRINCIPIANTES (Mike Mills)

.- LA ÚLTIMA FLECHA (Joseph M. Newman)

.- ESE IMPULSO MARAVILLOSO (Robert B. Sinclair)

.- A MITAD DE CAMINO (Daniel Birt)

.- SIN COMPROMISO (Ivan Reitman)

.- EL GRAN VÁZQUEZ (Oscar Aíbar)

.- PERROS DE PAJA (Rod Lurie)

.- CAMINO DE LA JUNGLA (Robert Mulligan)

.- CONTAGIO (Steven Soderbergh)

.- LA MUJER PREFERIDA (Stephen Roberts)

.- (Factory Girl) (George Hickenlooper)

.- CRAZY, STUPID, LOVE (Glenn Ficarra & John Requa)

.- LA SOMBRA DE LOS OTROS (Mans Marlind & Björn Stein)

.- (The Stranger Came Home) (Terence Fisher)

.- 007: ALTA TENSIÓN (John Glen)

.- SIETE HOMBRES AL AMANECER (Lewis Gilbert)

.- ESTUDIO DE TERROR (James Hill)

.- MONSEÑOR (Frank Perry)

.- NOCHE DE FIN DE AÑO (Garry Marshall)

.- GOLDENEYE (Martin Campbell)

.- EL VIENTO NO SABE LEER (Ralph Thomas)

.- SÁCAME DEL PARAÍSO (David Wain)

.- LA GRAN MENTIRA (Edmund Goulding)

.- EL RITO (Michael Hafström)

.- SEDUCIDA Y ABANDONADA (Pietro Germi)

.- DESPUÉS DE LA VIDA (Agnieska Wojtowicz-Vosloo)

.- ESTO ES LA GUERRA (McQ)

.- (Ambush) EMBOSCADA (Sam Word)

.- LA SALAMANDRA DE ORO (Ronald Neame)

.- HACIA LAS ALTURAS (Dorothy Arzner)

.- EL TEMIBLE ROBIN HOOD (Gordon Douglas)

.- ADIOS, HERMANO CRUEL (Giuseppe Patroni Griffi)

.- (Illegal) ILEGAL (Lewis Allen)

.- (All My Sons) TODOS FUERON MIS HIJOS (Irving Reis)

.- DAYBREAKERS (Michael & Peter Spierig)

.- EL MUNDO NUNCA ES SUFICIENTE (Michael Apted)

.- A DONDE FUE EL AMOR (Edward Dmytryk)

.- (Marisa la civetta) MARISA LA COQUETA (Mauro Bolognini)

.- (It! The Terror from Beyond Space) (Edward L. Cahn)

.- UNA PAREJA INVISIBLE (Norman Z. McLeod)

.- SOMBRAS TENEBROSAS (Tim Burton)

.- DESTINOS CRUZADOS (Leslie Fenton)

.- (Butley) (Harold Pinter)

UNO

.- EN EL LÍMITE DEL AMOR (John Maybury)

.- ZAFARRANCHO DE COMBATE (Joseph Pevney)

.- SIEMPRE A MI LADO (Burr Steers)

.- CREPÚSCULO (Catherine Hardwicke)

.- THE GREEN HELMET (Michael Gondry)

.- EN LA BODA DE MI HERMANA (Mark Steven Johnson)

.- ECLIPSE (David Slade)

.- (Kronos) (Kart Newman)

.- (Phantom of Chinatown) (Phil Rosen)

.- (Siren of Bagdad) (Richard Quine)

.- SIN LÍMITES (Neil Burger)

.- EL MENSAJE DE FÁTIMA (John Brahm)

.- PRINCE OF PERSIA. LAS ARENAS DEL TIEMPO (Mike Newell)

.- ALGO PASA EN LAS VEGAS (Tom Vaugham)

.- UNA FAMILIA CON CLASE (Stephan Elliot)

.- (Juno and the Paycock) (Alfred Hitchcock)

.- EL BARCO DE LOS LOCOS (Stanley Kramer)

.- LA ÚLTIMA CANCIÓN (Julie Anne Robinson)

.- LOS JUEGOS DEL HAMBRE (Gary Ross)

.- VÍRGENES MODERNAS (Harry Beaumont)

.- PANORAMA PARA MATAR (John Glen)

.- (The Boys) (Sidney J. Furie)

.- (Kansas Raiders) LOS ASALTANTES DE KANSAS (Ray Enright)

.- THE PELAYOS (Eduard Cortés)

.- ASESINATO EN EL ACUARIO (George Archaimbaud)

.- (Columns South) COLUMNA AL SUR (Frederick De Cordoba)

.- (The Plainsman) (David Lowell Rich)

.- TARAS BULBA –Amputada- (John Lee Thompson)

CERO

.- LUNA NUEVA (Chris Weitz)

.- NOCHE DE MIEDO (Craig Gillespie)

.- LADRONES (John Luessenhop)

REPOSICIONES CINE AÑO 2012

CINCO

.- RÍO DE SANGRE (Howard Hawks)

.- LA NOCHE DEL DEMONIO (Jacques Tourneur)

CUATRO

.- UMBERTO D (Vittorio De Sica)

.- EL PRÍNCIPE DE LA CIUDAD (Sidney Lumet)

.- ACOSADO (Arthur Penn)

.- SU PROPIO INFIERNO (John Franenheimer)

.- GATTACA (Andrew Niccol)

.- EL CIRCO (Charles Chaplin)

.- (I Walked with a Zombie) (Jacques Tourneur)

.- (Private Hell 36) INFIERNO 36 (Don Siegel)

TRES

.- EL HUNDIMIENTO DE LA CASA USHER (Jean Epstein)

.- (Laught and Get Rich) RISA Y DINERO (Gregory La Cava)

.- PRINCIPIANTES (Julian Temple)

.- ¿QUÉ ME PASA, DOCTOR? (Peter Bogdanovich)

.- ENVIADO ESPECIAL (Alfred Hitchcock)

 

.- NOCHE NUPCIAL (King Vidor)

DOS

.- (Connie and Carla) (Michael Lembeck)

.- (The Deadly Companions) COMPAÑEROS MORTALES (Sam Peckimpah)

.- 54 (Mark Christopher)

THE CONSPIRATOR (2012, Robert Redford) La conspiración

THE CONSPIRATOR (2012, Robert Redford) La conspiración

Sin albergar hasta el momento una filmografía lo suficientemente amplia –ocho films estrenados en treinta años de andadura-, lo cierto es que de manera paulatina aquel estupendo galán y nada desdeñable actor que fuera Robert Redford, ha ido forjando en sus últimos títulos una extraña madurez. Madurez que ha ido ligada tanto al progresivo abandono de esa cierta blandura que caracterizara sus primeros títulos –curiosamente, los más aplaudidos en su momento, aunque hoy día prácticamente olvidados-, hasta alcanzar un cierto grado de hondura narrativa, en la que dicha tendencia se transmutara en un cierto grado de serenidad, permitiéndole sus mayores logros como realizador, de entre los que me permitiría destacar QUIZ SHOW (El dilema, 1994) y, sobre todo, la casi ignorada –quizá por incómoda en el momento de su estreno- LIONS FOR LAMBS (Leones por corderos, 2007), que no dudo en considerar su propuesta más simple, al tiempo que la más arriesgada de su filmografía. Tres años después de aquel título, Redford ratifica su buen estado como cineasta, planteando THE CONSPIRATOR (La conspiración, 2010), una muestra por un lado de versatilidad al elegir para el desarrollo del film la vista posterior que se desarrolló tras el asesinato del Presidente Lincoln, su vicepresidente y el secretario de estado, en la segunda mitad del siglo XIX, y cuando la Unión aún no se encontraba más que hilvanada tras su sangrienta guerra civil. Las autoridades del momento, jaleadas por Edwin Stanton (un sorprendente Kevin Kline), no dudarán en responder al magnicidio deteniendo a ocho personas, de entre las cuales tres jóvenes son sometidos a juicio, y al mismo tiempo será juzgada Mary Surratt (admirable Robin Wright), la dueña de la casa de pensiones en la que se efectuaban las reuniones secretas de lo que bien pudiera ser la conspiración que dio como fruto dicho magnicidio, al tiempo que reconocida sureña –también católica-, y madre de John Surratt, otro de los jóvenes componentes del grupo de conspiradores, que ha logrado huir de la captura del grupo.

Pese a haber transcurrido nueve meses de los crímenes, los ánimos siguen muy alterados en la aún débil sociedad norteamericana –sobre todo la establecida en Washington-, siendo Reverdy Johnson (Tom Wilkinson) quien se encargue de la defensa de Mary, aunque desde el primer momento advertirá que el tribunal militar creado para juzgarla –junto al resto de encausados- no es más que una pantomima destinada a llevarla a la horca. Consciente de que su condición no es la más adecuada para intentar siquiera una defensa, trasladará la misma a uno de los más destacados componentes de su bufete, Frederick Aiken (magnífico James McAvoy, sin dejarse amilanar por el impresionante conjunto del reparto), caracterizado por su heroica condición de militar nordista –tal y como nos demostrará la secuencia de apertura-. El joven letrado asumirá la defensa sin ninguna convicción, y con la absoluta certeza de la culpabilidad de la Surratt. Sin embargo, y este es uno de los méritos de la base dramática del film, poco a poco no solo se irá estableciendo una soterrada corriente de mutuo afecto entre abogado y encausada, sino que esta irá paralela al progresivo convencimiento de su inocencia, aunque estuviera en todo momento rodeada de esa conspiración que sí existió… aunque en principio no para cometer asesinato alguno.

En sus declaraciones, Redford señalaba que su interés esencial en THE CONSPIRATOR, se centraba ante todo la capacidad de una madre por sacrificar incluso su propia vida para preservar la de su hijo. Sin embargo, y aún reconociendo que este sentimiento queda patente en los fotogramas del film, no cabe duda que nuestro director aplica en un relato situado cerca de dos siglos atrás, una serie de coordenadas que las acercan a la situación social de la Norteamérica actual. Con esa eterna conciencia liberal que caracterizara su carrera –incluso en su condición de intérprete-, lo cierto es que la película marca desde el primer momento esa comparación de pasado y presente, en la que no cuesta mucho contemplar la vulneración de los derechos humanos que tanto tiempo después fueran marca de fábrica de nefastas figuras como George W. Bush. Pero con ser atractiva dicha semejanza –bastante evidente para cualquier espectador más o menos avezado-, si por algo THE CONSPIRATOR se erige como una película notable, es por la capacidad que Redford muestra a la hora de elevar un film de tesis Al terreno del thriller –trasciende incluso la condición de film de juicios-, logrando trasladar un impecable crescendo narrativo, ayudado por una creíble, mesurada y nunca excesiva ambientación de época, la espléndida utilización de luces y sombras –esos haces de luz que parecen enaltecer los elementos de verdad que se difuminan en el relato- y un inmaculado cast, aspectos todos ellos que el realizador articula con méritos cercanos a la sabiduría del mejor cine clásico. No se puede decir que en THE CONSPIRATOR alberguemos grandes sorpresas. Podemos incluso oponer al conjunto del film cierto maniqueísmo a la hora de presentar el conjunto de militares que juzgarán a nuestra protagonista –es curioso en este sentido lo respetuoso que resulta el retrato del fiscal Joseph Holt (Danny Huston)-, pero no es menos cierto que en su metraje –se devora con un creciente sentido de la intriga, implicando al espectador en esa tela de araña que Redford irá tejiendo con el esmero de un cineasta al que ya se ha de reconocer algo más que buenas maneras. Esa capacidad para el intimismo que despliega –las conversaciones de Aiken con la encausada y la propia hija de esta, su intento desesperado para que un veterano juez firme la posibilidad de que su defendida sea sometida a un nuevo juicio civil-, no impedirán ese catárquico episodio final, en el que curiosamente me vino a la mente ese sentimiento de inutilidad que alberga la pena de muerte, expresado en un contexto y situación bien diferente por Richard Brooks en IN COLD BLOOD (A sangre fría, 1967), a partir de la célebre novela de Truman Capote.

Planteada quizá para ser candidata a la hora de la cosecha anual de premios en el año de su estreno, THE CONSPIRATOR pasó de largo. Quizá la figura de su artífice no se encuentre de moda, o quizá el verdadero regusto al buen cine clásico que despliegan sus fotogramas, no fueron suficientes para que su resultado fuera recibido con el suficiente interés. Y es que sin ser una película definitiva, no cabe duda que nos encontramos ante un título dotado del suficiente interés, que demuestra varias cosas. A saber; que Robert Redford se ratifica como un director a tener en cuenta. Que las coordenadas del cine clásico y de género pueden mantenerse en la producción de nuestros días y, en última instancia, que cualquier aspecto discursivo no tiene por que mermar el seguimiento de un relato atractivo, despojado incluso de las coordenadas temporales en las que este se inserta. No son pocos los elementos que proporciona la carambola establecida, a la chita callando, por aquel guaperas –hay ya más que ajado- que se consagrara a partir de BAREFOOT IN THE PARK (Descalzos por el parque, 1967. Gene Saks).

Calificación: 3